Bienvenido, Alberto Tena López
Desde Naciones Unidas se pretende reducir la tasa de mortalidad materna en tres cuartas partes para el año 2015
Aunque a nivel mundial mueren menos mujeres en el parto, las cifras no se están reduciendo en los países más afectados, donde cada minuto muere una mujer como consecuencia de las complicaciones surgidas durante el embarazo y el parto. Para el conjunto de los países en desarrollo hay unas 450 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos, frente a las 14 que se producen en los países desarrollados.
Para la consecución de este objetivo la ONU se ha propuesto dos metas:
1.- Reducir en tres cuartas partes, entre 1990 y 2015, la mortalidad materna.
2.- Lograr para 2015, el acceso universal a la salud reproductiva.
El momento del parto debería ser un momento de alegría, sin embargo, cada año para más de medio millón de mujeres, el embarazo y el parto terminan en la muerte y diez millones sufren lesiones o incapacidades que les pueden causar sufrimientos y humillación durante toda la vida. La muerte de una madre puede ser especialmente devastadora para los niños que deja atrás, pues para ellos aumenta el riesgo de caer en la pobreza y de ser víctimas de explotación.
Los países cuyas tasas de mortalidad materna eran bajas en 1990 han logrado nuevos progresos, pero aún queda mucho por hacer. Para reducir esa tasa en los países más afectados deberán destinarse más recursos encaminados a lograr que la mayoría de los partos sean atendidos por médicos, enfermeras o parteras capacitadas para prevenir, detectar y tratar las complicaciones obstétricas. Cuando se presentan problemas, las mujeres deben tener la posibilidad de llegar a tiempo a un centro médico plenamente equipado.
Los países en desarrollo se enfrentan a distintos problemas a la hora de enfrentar este reto, como escasos recursos, falta de equidad en los servicios sanitarios o ineficacia a la hora de suministrar estos recursos. Por estas causas sólo el 65% de las embarazadas recibe algún tipo de asistencia sanitaria, y sólo el 40% de los partos se producen en establecimientos sanitarios adecuados.
Para cumplir este objetivo los gobiernos deben tomar conciencia del problema; asegurar una atención por profesionales en el embarazo, parto y posparto y acercar a la población los servicios médicos. La mayoría de estas muertes y discapacidades se podrían prevenir con unos servicios de salud reproductiva adecuados. Además la planificación familiar es imprescindible a la hora de conseguir este objetivo; ya que solamente, con la prevención de los embarazos no deseados, podría reducirse la mortalidad materna en una cuarta parte. Otro reto es conseguir que se reduzcan los embarazos en adolescentes, pues tanto ellas como sus hijos tienen más posibilidades de morir en el parto.
IRR
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