Bienvenido, Alberto Tena López
Al Oráculo de Delfos acudían gentes de todos los rincones de Grecia e incluso desde las naciones bárbaras. Se le consultaban cuestiones trascendentales, como el éxito de las misiones colonizadoras o el resultado de una guerra, aunque también admitía asuntos triviales. Apolo, dueño y señor del santuario délfico, se pronunciaba por boca de la Pitia, una sacerdotisa encaramada sobre un trípode que emitía su respuesta en estado de trance. Así hasta que el emperador romano Teodosio el Grande clausuró el Oráculo en el año 390 para borrar el último reducto del paganismo. Quienes amamos las civilizaciones antiguas tendemos a buscar su posible pervivencia en usos actuales. A este respecto, podrá decirse que algunos consultan candorosamente los horóscopos de los diarios o que otros acuden a los echadores de cartas y a los lectores de posos de café: sólo recibirán embustes, trolas y guadramañas. Tampoco quienes confíen sus cavilaciones sobre el futuro a la bola de vidrio de una pitonisa de tres al cuarto tienen garantía de ser bien atendidos.
Pues bien, yo he llegado a la conclusión de que el verdadero Oráculo de Delfos de nuestro tiempo está en el buscador Google, al que nos entregamos con fervor los acólitos del nuevo Apolo digital. Da gloria observar cómo se autocompleta lo que estás escribiendo y, antes de haber terminado la palabra o frase con que pretendías sintetizar el objeto de tu búsqueda, el sistema ya te habrá ofrecido con sus dotes adivinatorias varias alternativas con la cifra exacta de resultados que obtendrías de tu eventual selección. Si deseas instrucciones sobre algo que te trae a mal traer y comienzas a escribir «¿cómo…», enseguida se desplegará un menú de este tenor: «cómo adelgazar: 939.000 resultados; «cómo ligar: 2.780.000 resultados»; «cómo se hace el amor: 30.300.000 resultados» (por cierto que «ligar» debe de servir para otro fin distinto de «hacer el amor», pues la diferencia entre una cosa y otra es descomunal en cuanto a los resultados). Igualmente, si uno necesita resolver problemas económicos, el oráculo de Google no decepcionará si se le sabe sonsacar: «cómo hacerse rico: 4.950.000 resultados»; «cómo triunfar en la vida: 2.060.000 resultados»; «cómo vivir sin trabajar: 7.010.000 resultados» (en esta misma serie saldrá otro ítem que hace dudar de la eficacia de los anteriores, a saber: «cómo hacer un currículum vitae: 63.900.000 resultados»). Para quien se atreva con preguntas existenciales el oráculo no será cicatero al autocompletar sus respuestas, según se deduce de mi indagación: «cómo ser feliz: 11.200.000 resultados»; «cómo ser una persona: 30.700.000 resultados». Son asimismo generosas las respuestas a otras preguntas análogas, por ejemplo: «qué debo hacer con mi vida: 4.350.000 resultados», o «quiénes somos: 48.900.000 resultados», «de dónde venimos: 600.000 resultados» (nótese lo poco que el pasado le importa al oráculo) y «a dónde vamos: 7.550.000 resultados». Y lo mismo se puede decir en caso de que se tengan intereses espirituales, para orientarlos en la dirección correcta; véase, si no: «cómo ir al cielo: 5.620.000 resultados»; «qué religión es la verdadera: 1.180.000 resultados»; «existe dios realmente: 3.820.000 resultados»; «existen los reyes magos: 1.450.000 resultados». Ahora bien, estas últimas cifras me parecen un tanto escasas en términos comparativos frente a las que arrojan cuestiones más prosaicas como «cuál es el mejor móvil: 6.720.000 resultados» o «cómo bajar películas: 11.100.000 resultados». Por otra parte, se diría que estamos desaprovechando el Oráculo con preguntas de poco fuste. Júzguese la consulta acerca de «cómo tener un cuerpo 10: 23.700.000 resultados» frente a «cómo seducir a un hombre: 650.000 resultados» o «cómo seducir a una mujer: 750.000 resultados»; ante lo cual digo yo ¿para qué sirve entonces tener un «cuerpo 10»? Ni siquiera para entregarse al onanismo, visto que «cómo hacerse una pajilla» da unos tristes 558.000 resultados. Recordemos que, a través de la Pitia, Apolo délfico declaró a Sócrates como el más inteligente de los hombres por haber reconocido en un alarde de modestia que él no sabía nada, y formulemos nuestra pregunta al nuevo Oráculo: «quién es el hombre más inteligente del mundo: 1.470.000 resultados». ¿Acaso entre esos resultados figurarán los nombres de los pocos que desean saber «cómo aumentar el coeficiente intelectual: 51.900 resultados»? ¿o estarán en la legión de quienes tratan de enterarse de «cómo aumentar la velocidad de Internet: 1.450.000 resultados»?
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