Bienvenido, Alberto Tena López
La Educación en nuestra Comunidad está revuelta, esto se comprueba después de las concentraciones y de las recientes convocatorias de huelga. Los motivos no sólo obedecen a las condiciones salariales o a la escasa inversión de gasto público en Educación, apenas 2,7 % del PIB de la Comunidad, frente al 4,4 % de media nacional; más bien se trata de una descarada línea de actuación en política educativa que devalúa la escuela pública y aboga por unos intentos privatizadores de los que no se escapa ninguna etapa educativa.
La Educación Infantil se vio afectada por la publicación en marzo de dos decretos, uno por cada ciclo, que han visto la luz a pesar de la polémica y la oposición de padres, sindicatos y de educadores de esta etapa. Hasta la Oficina del Defensor del Menor están llegando alegaciones contra el Decreto de requisitos mínimos del primer ciclo de Educación Infantil (hasta los 3 años) publicado por la Comunidad. dicho decreto contiene el aumento del ratio de niños por educador/a, de 12 a 13 niños para 1-2 años y de 16 a 20 en 2-3 años, la reducción del personal de apoyo, la disminución de un 25% del espacio exigible por niño en el aula, la posibilidad de ser compartido el patio de juegos o pueda utilizarse un parque cercano o la menor cualificación profesional de los educadores. Todo coherente con una propuesta pedagógica acientífica y con nulo contenido educativo, donde es predominante el carácter asistencial. Aunque la Comunidad de Madrid se comprometió a crear 3000 nuevas plazas en escuelas públicas, esta promesa no se traduce en nuevas escuelas sino en un hacinamiento de niños en el aula con la consiguiente disminución en la calidad de atención y educación al alumno. Una situación que no impedirá la proliferación de negocios privados que adopten una nomenclatura diferente (ludotecas, centros de ocio…) para evitar cumplir los requisitos mínimos.
El Decreto del segundo ciclo de la etapa de infantil, niños entre 3 y 6 años, hace referencia a los Contenidos Mínimos; los docentes reprochan una vuelta a la pedagogía más tradicional sin tener en cuenta estudios basados en los aportes de la psicopedagogía, neurología, psicología emocional, aportes pedagógicos sobre la construcción de los aprendizajes, además de obviar características y necesidades propias de alumnos de estas edades.
A esto tenemos que sumar iniciativas como la llevada a cabo por la Consejería de Educación con la privatización del colegio público CEIP Miguel Angel Blanco en El Álamo, donde las asociaciones de padres y sindicatos denuncian irregularidades hasta en el proceso de salida a Concurso Público. Lamentablemente este no es un hecho aislado, la crispación de la comunidad educativa aumenta a medida que llegan nuevas noticias sobre la desaparición de los Centros de Apoyo al Profesorado (CAP’s), la anulación de cursos de formación del profesorado sobre Memoria Histórica o sobre la Educación para la Ciudadanía. Una vez más, la derecha más conservadora, representada por la Señora Aguirre, mantiene sus preferencias hacia la enseñanza concertada y privada en detrimento de una educación pública de calidad.
Aída Esteban
Maestra de Educación Infantil
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