Bienvenido, Alberto Tena López
Hace ya un tiempo que asistimos a una polémica sorda pero intensa en el seno de la Escuela Municipal de Música de Leganés que se ha centrado, creemos que injustamente, en la figura del actual director de la Escuela. Este hecho ha generado grupos y sectores de opinión internos que han extendido sus críticas a variados aspectos: la capacidad de los profesionales que rigen la escuela, la falta de proyecto político, al olvido institucional,… y también recriminaciones hacia el “sector crítico” de esconder intereses velados o incluso acusaciones de dejadez hacia algunos profesionales. Visto desde fuera, una polémica poco gratificante.
La polémica ha alcanzado mayor estridencia con la propuesta de cambiar el nombre de la Escuela, que actualmente rinde homenaje a Pau Casals, por el nombre del que fue su fundador: el recientemente fallecido Manuel Rodríguez Sales. Desde estas páginas no vamos a entrar en este debate pues las dos personalidades son, a nuestro juicio, merecedoras de que nuestra Escuela de Música les rinda homenaje portando su nombre; y creemos que existen alternativas para hacerlo. Tampoco vamos a juzgar la capacidad de los profesionales que trabajan en la Escuela, pues no es el objetivo de estas líneas ni nuestra pretensión.
Pero sí queremos apuntar que nos preocupan enormemente estas discrepancias y disensiones en una de las principales instituciones culturales de la ciudad. Para nuestra asociación son la manifestación de que se precisa un proyecto cultural renovado y coherente con la realidad del Leganés actual; citando a Shakespeare: Something is rotten in the state of Denmark.
La Escuela y sus agrupaciones musicales necesitan una renovada meta que aglutine a todos en un nuevo proyecto. Se precisa la participación de la comunidad que conforma la Escuela: dirección, profesores, alumnos y padres; pero es imprescindible que los responsables políticos ofrezcan unos objetivos claros y planificados. Además de esto, sería deseable que el conjunto de la población se implicara para que la Escuela se convierta en un patrimonio social además de cultural.
Para conseguirlo, creemos que hay que poner los medios para lograr que nuestra ciudad cuente de una vez por todas con un Conservatorio de Música, y que sea la Comunidad de Madrid quien asuma el proyecto formativo, dando mayor importancia a la Escuela en su faceta de iniciación y de divulgación musical. El Conservatorio es una vieja aspiración que no pudo conseguirse en su momento y que supuso el punto de inflexión del desarrollo de la Escuela y el comienzo de su estancamiento.
Igualmente nos parece primordial que la Escuela tenga un centro más acorde a sus necesidades educativas, formativas y culturales del que actualmente dispone y que permita potenciar la función pedagógica de la Escuela para conseguir que esté presente en los colegios e institutos y que promueva entre los jóvenes el gusto por “músicas” diferentes a las que escuchan habitualmente.
La Escuela de Música tiene funciones formativas y educativas por un lado y divulgativas y culturales por otro. Estas facetas deben participar de un mismo proyecto. Así, las agrupaciones musicales deben ser el medio de expresión artística del futuro Conservatorio y Escuela de Leganés, pero deben tener autonomía para generar una buena programación de conciertos, salidas a encuentros musicales, presencia en los actos públicos y en festejos, etc.; y de servir, además, para la proyección profesional de nuestros músicos y creadores artísticos.
En definitiva, no debemos resignarnos a la situación actual, la cual estimamos que, sin ser mala, es mejorable, y apostar por poseer un Conservatorio de Música y por dotar a la Escuela de un centro y de unos medios adecuados para la labor que desarrolla. La cual no es solamente cultural y formativa, pues no hay que olvidar su aspecto social que se materializa en los miles de jóvenes leganenses que han pasado por sus aulas contribuyendo al enriquecimiento cultural y al arraigo ciudadano.
Matheo Lisón de Biedma
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