Bienvenido,  Alberto Tena López

Revista nº 9

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9/05/2009Condena a la Comunidad de Madridpor EL ZOCO

El Tribunal Superior de Justicia condena a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid por vulnerar la Constitución Española

Joseph McCarthy fue elegido senador por Wisconsin en las elecciones de 1946. Su actuación posterior contra cualquier forma de pensamiento crítico llevó el miedo al conjunto de la sociedad norteamericana y provocó innumerables sufrimientos a muchos de sus ciudadanos. El macartismo utilizó con gravísimo riesgo las instituciones democráticas para vaciarlas de contenido y quebrantar los valores en que se asientan.

El caso que nos ocupa resulta más modesto, parece responder a las enseñanzas de Karl Marx sobre las características de la historia cuando ésta se repite, pero arroja luz sobre profundos peligros inmediatos ya que afecta al gobierno de la Comunidad de Madrid presidido por Esperanza Aguirre.

El martes 23 de enero de 2007 la calefacción del IES “Manuel Elkin Patarroyo” de Parla seguía sin funcionar (tras un fin de semana muy frío y un lunes tan gélido que obligó a estudiantes y docentes a desarrollar su actividad pertrechados con todas las prendas de abrigo disponibles). Mientras aquéllos abandonaban masivamente el edificio, un grupo muy numeroso de estos últimos solicitamos a la Dirección del Centro la adopción de medidas que permitiesen trabajar y estudiar en condiciones dignas. Como respuesta, siete de nosotros fuimos denunciados a los Servicios de Inspección. Tras un proceso plagado de irregularidades y carente de cualquier garantía, cuatro compañeras fueron amonestadas y a mí, Ángel M. Varas Carrasco, Catedrático de Geografía e Historia, se me abrió expediente disciplinario que concluyó con una sanción de suspensión de funciones de 15 días. En todo momento contamos con la solidaridad de la comunidad educativa, de la Junta de Personal Docente y del Consejo Sectorial de Educación del Municipio.

Acaso sorprendida e inquieta ante una manifestación social tan amplia, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid decidió materializar la condena entre el 28 de marzo y el 11 de abril de 2008, convirtiéndose así en juez y parte, sin respetar el derecho que asiste a cualquier ciudadano a solicitar el amparo de una instancia judicial ajena y superior.

Un 14 de abril, tras haber permanecido ininterrumpidamente durante el cumplimiento de la sanción a las puertas del Centro en señal de repulsa, me reincorporé a mi trabajo publicando el siguiente comunicado: “Pretendo afirmar con rotundidad que, a pesar de esta sanción, yo no voy a retroceder en la defensa de los derechos ciudadanos, de la libertad de cátedra, de mis hábitos pedagógicos…En este sentido, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid debe saber que hoy, 14 de abril de 2008, es simplemente la continuación de aquel 23 de enero de 2007. Nada ha cambiado, nada va a cambiar, a nada estoy dispuesto a renunciar: en beneficio del bien público nos podría haber ahorrado el gasto…Manifiesto mi convencimiento de que lo que pretendió ser un castigo ejemplar se ha convertido, gracias a las enseñanzas de algunos (contemporáneos y pretéritos) y al esfuerzo de muchos, en una respuesta ejemplar por la dignidad de todos”.
En sentencia del Tribunal Superior de Justicia de fecha 21 de enero de 2009 se condena a la Dirección del Área Territorial de Madrid Sur de la Consejería de Educación por vulneración del artículo 24.1 de la Constitución española: “Todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión”.

A modo de corolario, resulta hoy extremadamente gratificante pero también aleccionador releer el acta de defunción que del macartismo pudieron escribir los autores de una celebérrima Historia de Estados Unidos: “McCarthy murió el 2 de mayo de 1957, habiendo agotado ya sus fuerzas y siendo su nombre ´impronunciable´ para un episodio que se recordaba con complejo de culpa”.  Decíamos ayer…

Ángel M. Varas Carrasco.

Catedrático de Geografía e Historia

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