Bienvenido, Alberto Tena López
II
La boca
recibe igual
el beso y
el golpe.
Está
preparada
para el hueco.
VIII
Una lámpara sin bombillas
ilumina el amplio salón
de tu soledad.
La foto feliz
de un matrimonio,
añeja, desconocida.
Un hogar sin paredes.
Cercado por los objetos
que acumulas.
Sin orden.
XIII
Enseñas
la foto de tus hijos
cuando te piden
el carnet de identidad.
De la serie ‘Ríos de gente’
8,47 a. m.
El niño tira la piedra,
muere el pájaro contra el tronco del árbol.
La piedra cae al suelo partida en su frialdad.
El niño mira el pájaro un segundo,
la sangre saliendo por el pico.
Se vuelve, se va sonriendo.
El barrendero recoge
pájaro y piedra
en su carro de basura.
11,31 a. m.
Se escucha el agua golpear la piedra de la fuente
bajo el ronco sonido de los motores que pasan.
Algún trino de mirlo entre coche y coche.
Pasa uno por la rotonda.
Y otro.
Y otro.
Y otro.
Un coche se ha parado junto al borde de la acera.
La puerta se abre. En un silencio entre dos coches
se escucha un beso.
5,02 p. m.
Llega hasta la pequeña plaza
el sonido de una guitarra.
Pasa, alegre, un limpiador de cristales
montado en bicicleta, silbando.
Alguien fuma nervioso alejándose.
Una mujer observa desde la mesa de una cafetería.
Ve pasar una pareja de ancianos.
Pequeños, elegantes. Salen de la plaza.
A la vuelta de la esquina, ella se agacha
para echar unas monedas al músico.
De la serie ‘Última función’
Cuarto acto
Sola en la inmensidad del pequeño teatro.
La luz ha roto ya la frontera que separaba a los actores.
El héroe, vestido de calle, sale sin ver a la mujer que aguarda.
Ella presiente la soledad de su cama deshecha.
Francisco Cenamor
Copyright EL ZOCO. La primera a la izquierda