Bienvenido, Alberto Tena López
“Heidegger y la llama azul”
Porque he sentido morir el minuto
en el reloj de la pared
y me he sentido recluido
sin culpa en una cárcel
y –lo más terrible-
sin permiso mío ni de nadie;
puedo, a mi pesar, saberme
(in-der-welt-sein)
un ser que en el mundo anida.
Heme aquí, solitario, inconexo,
finito e inconcluso,
un ser arrojado al mundo,
inexplicable prodigio del milagro
sin término del sexo,
que mira pasar las horas
y no cierra los ojos ante
la catástrofe inminente
de un tiempo que pasa y vive
pero ignora género alguno de retorno.
Aquí me tienes, ante el pozo profundo
de mi propio sinsentido,
consciente de mi ser,
abocado inevitable hacia la muerte
(sein-zum-tode),
valiente y glorioso,
sabiendo que la nada es lo primero
(Nichts)
y luego, cual reducto de esperanza,
tiernas fabulaciones de la vida
crepitan azules en silencio
(dasein)
albergando la mínima verdad,
sólo explicable con el verso,
de todo lo que existe o es.
Sergio Santiago Romero
Copyright EL ZOCO. La primera a la izquierda