Bienvenido, Alberto Tena López
Marruecos es el país de los contrastes, donde pasas de las altas montañas a sus playas o a los grandes desiertos en pocos kilómetros, un país que te recibe con los brazos abiertos, puerta del mayor desierto del mundo. No deja indiferente a nadie, o lo rechazas y no vuelves, o bien te enamoras y no dejas de repetir, y lo peor de todo es que no sabes porqué.
Marruecos es un país donde se puede encontrar lo buscado. Cultura: grandes monumentos, importantes Festivales de Arte o de Cine (como el festival Internacional de cine de Marrakech), lugares arqueológicos prodigiosos y maravillas rupestres, tesoros de bronces, cerámicas, cuadros, tejidos. Naturaleza: los tres desiertos (el negro, el blanco y el gran desierto de arena), el gran bosque de Cedros o las Cascadas de Ouzoud o las gargantas de Todra o las grandes montañas del Atlas. Aventura: curvas, dunas, montañas, gargantas, etc. estancias en el desierto, en los poblados con sus jaimas. Visitas a lugares lejanos como el lago Iriki en el sur o la Plateau Du Rekkam al este del país; o a sitios olvidados como el Oasis de Iche, o algún poblado nómada del sur. Compras: en sus típicos zocos. Destaca la exquisita artesanía por todo el país. En Gastronomía destacan el té, el cuscus, el tajine (ragout de carne, pollo o pescado), mechui (cordero asado), las brochetas, y los postres.
A tan solo 14 Km. de la costa peninsular se encuentran importantes ciudades y destinos singulares en cualquier época del año. Comenzando por Tánger, punto de partida para la mayoría de los visitantes españoles, un encanto enigmático que ha atraído a artistas como Matisse, músicos como Hendrix, políticos como Churchill o a escritores como Forbes. Tetuán, capital del norte de Marruecos con playas muy hermosas y entrada al Rif, donde se encuentra Chefchaouen, ciudad de montaña con fantásticos callejones, casas blancas y puertas azules. Hacia el sur se encuentra Fes, antigua capital, con una de las medinas medievales más grandes del mundo. Meknes: otrora capital imperial y hoy una moderna ciudad; Asni, puerta del Atlas; Marrakech, combinación perfecta de Marruecos moderno y tradicional, con lugares monumentales en su antigua medina, y su gran zoco de la plaza de Djeema EL Fna, enseñoreado por la almohade Kutubia. Ejemplo de la preservación y del turismo sostenible, que no ha destruido la sensación de una ciudad fantástica es Ouarzazate. En la costa atlántica se localizan extensas playas y ciudades como Agadir: ciudad turística ejemplo agradable del diseño marroquí. Essaouira, en la costa más cercana a Marrakech redescubierta por el turismo, Rabat: la capital alauita, la moderna Casablanca: con su medina histórica y la faraónica mezquita, la segunda más extensa del mundo.
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