Bienvenido, Alberto Tena López
La rebelión del 18 de julio de 1936 hundió a nuestro país en una larga guerra civil; historiadores, ensayistas, políticos y militares se han preguntado por las razones que convirtieron esta asonada militar en una guerra larga y destructiva. Hoy por hoy no existe una explicación que satisfaga a la mayoría de los estudiosos, y sería pretencioso pretender encontrarla, pero bueno es recordar que fue en Leganés donde se manifestó la renuncia franquista a tomar Madrid como primer objetivo militar, lo que originó la extensión de la guerra en tiempo y espacio.
Desde que las tropas rebeldes del ejército de África pisan tierra peninsular, comenzó un acelerado avance en dirección a Madrid por la ruta extremeña, más segura que la andaluza al contar con el apoyo portugués. En su avance, regulares y legionarios al mando del falangista Yagüe apenas encuentran resistencia; y allí donde la hubo, como en Badajoz se saldó con una terrible y brutal represión. El 21 de septiembre Franco se encontraba en Maqueda y adopta una de las decisiones más controvertidas al detener el avance hacía Madrid por acudir al socorro de los rebeldes sitiados en el Alcázar de Toledo. Hasta ese momento el golpe se regía por los principios “clásicos” de las asonadas militares: pronunciamiento militar, suma de adhesiones; conquista de Madrid; control político y administrativo del Estado; cambio de régimen.
¿Qué pasó para que Franco tomara decisión tan sorprendente? Incluso Yagüe, que siempre destacó por su fidelidad a Franco, se mostró contrario porque piensa que la capital era un objetivo asequible. Esto le costará perder el mando de las columnas “africanas” que pasara al general Varela, y verse relegado a funciones menores en retaguardia. Han sido muchas las explicaciones dadas a este cambio, pero no conviene olvidar que el 21 de septiembre, en Salamanca, la Junta Militar rebelde decide a propuesta de Kinderlán y de Mola nombrar a Franco jefe de estado, jefe del gobierno y “generalísimo” de los ejércitos. Ahora bien esta propuesta no cuenta con el consenso de toda la cúpula militar, pues Cabanellas se opone y el nombramiento tiene plazo de caducidad: hasta el final de la guerra.
Esta coletilla no gustó a Franco y exigió su eliminación. Y la mejor forma de presionar era jugar con la mejor carta con la que contaban las tropas rebeldes: las columnas “africanas” retrasarían el asalto a Madrid. Madrid estaba verde aún para los intereses personales de Franco y con el apoyo de Italia y Alemania, la capital acabaría madurando más tarde o más temprano.
El primero de octubre Franco toma posesión de su cargo como Jefe de Estado sin condicionantes con el apoyo alemán e italiano. Seis días más tarde anuncia la ofensiva contra Madrid y el 19 se ordena el ataque (en vísperas de la celebración del II Consejo Nacional de Falange). Durante este mes, el Gobierno republicano puede reorganizarse y presentar cara a las rebeldes que no pudieron unir y coordinar las columnas “africanas” de Varela con las del “norte” de Mola.
Las columnas de Varela avanzaron rápidamente y el 4 de noviembre entran en Leganés, Getafe (con su aeródromo) y Alcorcón. La línea de fortificaciones y búnkeres que se extendía entre Fuenlabrada y Leganés no supusieron ningún obstáculo para los rebeldes. Muchos vecinos de Leganés se encontraban refugiados en Madrid huyendo del terror y el pánico que provocaba el avance de Franco. Por el noroeste, Mola está batallando en la Casa de Campo. Con las tropas instaladas en los alrededores, el día 6 Franco lanza una proclama a los madrileños invitándoles a la rendición. Ese mismo día, el gobierno democrático se retira a Valencia y el general Miaja se hace cargo de la defensa. Todo parecía perdido, pero la heroica defensa de la capital detiene la ofensiva a pesar de los bombardeos de la Legión Cóndor.
En esta situación, de nuevo un evento político se cruza en la ofensiva rebelde. El 21 de noviembre se celebra el III Consejo Nacional de la Falange, donde se unifican todas las fuerzas políticas que apoyaron el alzamiento. El líder de la Falange había sido fusilado el día anterior y Franco se convierte en el indiscutido y único líder, en su vertiente política y militar. Dos días más tarde, con todo atado y bien atado para sus intereses, Franco acudió al frente madrileño por primera vez desde que fuera nombrado Jefe del Estado. Acompañado de su jefe de estado mayor, Martín Moreno, viajó desde Salamanca a Leganés para mantener una reunión a la que asistieron los generales Mola, Saliquet, Varela y sus respectivas planas mayores. La cita se celebró en el puesto de mando que Varela había instalado en Leganés, en una casa de la actual plaza de España, donde se decidió suspender la ofensiva de Madrid y centrarse en otros objetivos militares. Veintinueve meses después los rebeldes lograron que Madrid se rindiera (nunca fue conquistada) por medio del engaño y la traición.
¿Fue el primer contrapié serio de Franco en la guerra?, o ¿se optó por otro modelo de guerra?
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