Bienvenido,  Alberto Tena López

Revista nº 9

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15/02/2010Leganés en revistas y zarzuelaspor Francisco Arroyo

En los años finales del siglo XIX y del inicio del XX, las obras menores del género lírico triunfaban en los escenarios españoles: años de gloria para zarzuelas, operetas, bufos madrileños, revistas, sainetes, cuadros cómicos-líricos,… Hoy todos podemos recordar unos cuantos títulos de zarzuelas famosas y de un alto valor musical, pero en esos años la producción era tan ingente que las obras que se estrenaba eran de muy diversa calidad. La estructura dramática solía ser muy simple y previsible y la partitura la constituían músicas sencillas y de fácil y rápido consumo. Pues bien, en algunas de estas producciones encontramos que tuvieron a Leganés, y en particular a su Casa de Locos, como unos de sus motivos. Esto ocurrió con el sainete Los novios de Leganés, estrenado en Madrid en 1869, y que trataba sobre los matrimonios forzados; o con la zarzuela En Leganés, estrenada también en Madrid en 1876, que presenta una clásica historia de amores y desamores. En ambos casos los jardines del manicomio y los habitantes del mismo: médicos y locos, son los elementos fundamentales de la trama.

Algún día las trataremos más en profundo, pero hoy quiero centrarme en un apropósito cómico-lírico titulado Leganés 15-3 T que fue estrenado el 14 de julio de 1989 en el teatro Maravillas de Madrid. La pieza teatral se desarrolla en un acto dividido en seis cuadros con texto original de Felipe Pérez-Capo y música de los maestros Mariano Hermoso y Manuel Chalons. Está publicada en Madrid por Florencio Fiscowich en la imprenta de R. Velasco. Se trata de una revista cómica que carece de hilo argumental y su trama consiste en un deambular de los más curiosos personajes por la puerta de un hotel; algo que se anuncia ya en el mismo inicio de la representación, donde el portero del teatro le pregunta al celador de bastidores sobre la representación:

Portero:           ¿Tié belén?

Celador                                   Sí; como todas

                        las revistas que hoy se estilan.

                        Varios cuadros, muchos tipos,

                        baile, cante, pantorrillas,

                        chistes de todos los colores,

                        dos o tres puyas políticas,

                        mucha gente mucho ruido,

                        mucha luz, mucha alegría,..

                        Y en fin, ¿para qué cansarme

                        tontamente? Una revista

Portero:           ¿Y tié argumento?

Celador:                                              Pero, hombre,

                        No preguntes tonterías.

                        Tiene tan sólo un pretexto; (…)

Portero:           Bueno y ¿qué tié que ver eso

                        con los demás?

Celador:                                              Na. Lo explican

                        diciendo: pasa a la puerta

                        del hotel. Y en paz.

Tras esta declaración de intenciones, imagino que para advertir a los espectadores, llega un empleado de telégrafos con la intención de entregar un telegrama urgente al director de la obra. El portero, que ha recibido orden de no dejar pasar a nadie, inflexible retiene en la puerta al ordenanza hasta que acabe la función. A partir de ahí empieza el desfile descerebrado de personajes por el escenario: graciosos de Madrid; una gitana con un maestro de armas; un librero de viejo con una señora “instruida” y un cómico. Les sigue un coro de cocineras; una tiradora de florete y otra al blanco; una pareja de baile y cante “hondo”; un actor “fin de siglo” y otro de “saldos”; y una pareja de músicos extravagantes (Flik-Flak y Flik-Flok). Después un grupo compuesto por empleados del teatro, un cochero, un sereno, un mozo, un cartero y un pobre, que tras examinar la economía del momento se mutan en: la Fortuna, el Oro, La Plata, grupos de petimetres y petimetras, y varias monedas de distintos países.

Ya en la última escena, por fin, el portero le enseña al director del teatro el telegrama pendiente. Tras leerlo descubre que los autores, reunidos el día 15 a las tres de la tarde en Leganés, deciden suspender la revista al comprender que es una obra incoherente, “un ciempiés”. A lo que dice el director en el centro del escenario:

Director:          (…) ¡A buena hora!       

                        ¿Cómo la suspendo yo?

Portero:           Pero, ¿no ha acabado?

Director:                                                No.

Ordenanza:     Bueno, ¿usted no contesta?

                        Tiene respuesta pagada.

Director:          Si a estos señores agrada

                        Ya te darán la respuesta.

                        (Música en la orquesta y telón)

 

                                    FIN DEL APROPÓSITO

 

Evidentemente la justificación del disparate quedaba meridiana para el espectador de la época al identificar a los autores de la obra con “internos” en la Casa de Locos de Leganés.

No he podido localizar la partitura, pero no debe ser tarea imposible, y quizás merezca la pena su búsqueda si desde alguna institución pudiera financiarse la puesta en escena esta obra. Estimo que sería un programa de interés artístico y también para el público, pues esta revista, Leganés 15-3 T, tiene en su seno un avance de ese teatro del absurdo que varios años más tarde triunfará en los escenarios españoles con Miguel Mihura como su principal valedor.

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