Bienvenido, Alberto Tena López
Si bien parece que la Transición hacia la democracia fue el resultado de múltiples pactos políticos, la oposición en los años que rodean la muerte del dictador estuvo marcada por una movilización social que será determinante para la conquista de las libertades
El fin del franquismo empeoró los efectos económicos de la crisis del petróleo (alta inflación, aumento del paro, cierres patronales, evasión de capitales, & .) que afectaron en mayor manera a los sectores sociales más desfavorecidos. Estos efectos se agudizaron en la zona sur madrileña pues sus municipios estaban viviendo un espectacular crecimiento urbanístico basado en la construcción de viviendas orientadas a cubrir las demandas de los trabajadores emigrantes llegados en la década anterior o para muchos madrileños deseosos de mejorar su vivienda y su calidad de vida. Estas características condicionaron la formación de una oposición antifranquista que exigía las libertades democráticas, caracterizada por un papel determinante de los sindicatos secundado por un movimiento ciudadano demandante de los inexistentes equipamientos que debieron acompañar a sus ensanches.
A diferencia de Getafe, la ausencia de grandes empresas del metal en Leganés (a excepción de INTELSA y Tapón Corona) condicionó la formación de un movimiento sindical donde predominen los trabajadores de la construcción, la administración (Ayuntamiento) y de pequeñas empresas del metal.
Sin embargo fueron muchos los trabajadores de grandes empresas que vinieron a residir en Leganés, merced al movimiento cooperativo desarrollado por muchos delegados de personal de un sindicato vertical infiltrado por CC.OO. La muerte de Pedro Patiño en 1971 abatido por la guardia civil cuando colocaba propaganda convocando a una huelga de la construcción muestra la existencia de un importante núcleo sindical organizado ya en este periodo, que se consolidará con las movilizaciones por la negociación colectiva y demostrará toda su fuerza en el éxito de la huelga general convocada el 12 de noviembre de 1976 por la COS, formada por CC.OO, USO Y UGT.
Una ligera apertura democrática permitió la formación de asociaciones de vecinos, la primera de Leganés se fundó en la travesía de la Pluma, y pronto se convirtirá en un verdadero foro que aglutinó a toda la oposición democrática, como presidente fue elegido Antonio del Prado, un militante del PCE y de CC.OO represaliado en Crhysler. Desde estos locales se convocará ilegalmente, en 1976 la primera manifestación por la apertura de un ambulatorio (Pedroches) pues, aunque Leganés superaba los cien mil habitantes, todavía las radiografías se hacían en el centro carabanchelero de Aguacate.
La Asociación de Vecinos se convirtió en un centro de reunión para la oposición clandestina, un espacio donde exponer libremente las opiniones en las múltiples asambleas de mancomunidades de vecinos o de trabajadores allí desarrolladas. Al tiempo que servía de caja de resonancia a otras convocatorias de ámbito regional, como la primera manifestación autorizada contra la subida del pan en la madrileña calle de Preciados, u otras convocadas por la mejora del transporte. Desde aquí surgirán las primeras movilizaciones de jóvenes por la mayoría de edad a los 18 años, o por la apertura de un instituto público que conseguirán se adelante para el curso 1976-77, aunque provisionalmente se instale en un edificio proyectado para Casa de la Cultura, y se terminará convirtiendo en el prestigiado IES José de Churriguera.
A pesar de no alcanzar la ruptura democrática deseada, la fuerte movilización social permitió incluir derechos y libertades ausentes en la Reforma política diseñada desde los despachos gubernamentales; sólo la oposición activa mostrada en miles de pequeños actos donde participaron millones de ciudadanos permitió que se convocaran las primeras elecciones el 15 de junio de 1977 que abrieron la puerta a un periodo de prosperidad y libertades jamás conocido en nuestras Españas.
Si bien el PCE fue el partido de mayor influencia social en Leganés durante este periodo, no conviene olvidar el importante protagonismo adquirido por otros partidos desaparecidos como ORT, PTE, MC, organizaciones como la HOAC, formaciones juveniles como la UJCE, UJM o la JOC, además de una mayoría de ciudadanos que, sin vinculación política entonces, participaron en esta lucha por las libertades. A todos ellos, es justo mostrar un reconocimiento social valorando la importancia histórica que tuvieron aquellas actuaciones, como también sería adecuado por su valor historiográfico no olvidar los testimonios directos de sus principales protagonistas.
Carlos J. López
Doctor en Historia
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