Bienvenido,  Alberto Tena López

Revista nº 8

14/05/2009Órgano de Verdalongapor EL ZOCO

Sobre la tribuna del coro de la iglesia de El Salvador de Leganés, se eleva majestuosamente un elegante órgano dieciochesco que forma una parte importante del patrimonio histórico-artístico que acumula la ciudad, y un bello antecedente de su rica tradición musical

Organo de VerdalongaAunque destruido con el paso el tiempo, el órgano se conserva con todo su esplendor tras una minuciosa labor de restauración realizada por José Mª Arrizabalaga y terminada en diciembre de 1993. Tras esta reconstrucción, el órgano de El Salvador sigue mostrando sus cualidades musicales en los conciertos que prestigiosos maestros organeros ejecutan periódicamente en la iglesia.

El aspecto definitivo de este instrumento musical data de 1790, después de dos años de trabajos realizados en el taller que tenía José de Verdalonga Romero, en la calle de San Bernardo, entonces afueras de Madrid. José fue el organero más conocido de una familia de acreditados músicos de Guadalajara, artífices durante varias generaciones de numerosos órganos de la escuela española acabados con gran maestría. Seis años después José de Verdalonga culminará su labor artística con la construcción de uno de los mejores órganos del mundo en su clase, el del Evangelio de la Catedral de Toledo, donde también fue gran maestro y organero hasta su muerte en 1809.

El órgano es de dimensiones humildes, con una arquitectura de apariencia refinada y cortesana, pues sobre la madera de la caja las tonalidades rojizas y verdosas de su policromía imitan mármoles y jaspes, reservándose el dorado para los primorosos detalles decorativos. Esta característica cromática lo integra en el estilo neoclásico, aunque la forma de la caja mantiene una arquitectura y decoración de tradición barroca. Responsable íntegramente de la parte musical y decorativa, Verdalonga se aprovechó de una caja original atribuida a Ventura de Echevarría, que fue aumentada posteriormente por Domingo de Mendoza, maestro de la capilla de Felipe V.

La caja fue decorada de acuerdo a los gustos coetáneos pero manteniendo una estructura donde predominan las curvas barroquizantes. La parte inferior del instrumento se limita a la extensión del teclado, alargándose sobre una batalla para escalonarse dividida en cinco castillos del flautado de traza barroca; sobre su alta parte central se corona con preciosas tallas de instrumentos de viento y unas notas musicales que caen sobre el castillo central, mientras sustentan una hermosa lira que centra la ventana ovalada abierta sobre la linterna de la parte superior que a su vez es coronada por una delicada talla aconchada con la figura de la cabeza de un querubín.

En su estricto carácter musical, el órgano de Verdalonga es un instrumento de viento compuesto por 985 tubos de estaño que producen el sonido por medio de fuelles que impulsan el aire y un teclado formado por 45 notas y varios registros ordenados para modificar el timbre. Algunos de esos tubos están dispuestos perpendiculares a la caja lo que confiere al instrumento mayor espectacularidad y un sonido característico, una particularidad de la escuela española junto a un pedalero ampliado con un segundo teclado.

La policromía predomina sobre el dorado, contrastando con su exuberante abundancia en los retablos de Churriguera del templo, gusto favorecido por la Cédula de Carlos III promulgada en 1773 para evitar el excesivo gasto de los dorados. La construcción del órgano es una prueba palpable de la pujanza política y económica que vive Leganés durante el despotismo ilustrado y cómo es receptivo a las nuevas tendencias estéticas que llegan de la Corte. Sólo recordar que en 1788 Francisco de Goya pintó en sendos retratos a los marqueses de Leganés, o que en 1771 el V marqués de San Vicente ascendió a la Grandeza y aumentó su influencia como “Mayordomo de Semana de la Reyna Nuestra Señora”, mientras que otras destacadas casas nobiliarias como los Medinaceli erigen importantes edificios en el municipio.

Alonso de Cartagena

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