Bienvenido,  Alberto Tena López

Revista nº 8

15/11/2009La Ermita de San Nicasio (I)por EL ZOCO

Ventura Rodriguez por Francisco de GoyaLa ermita de San Nicasio es otro de los edificios emblemáticos de Leganés, bajo la advocación del patrón de la ciudad, fue erigida durante la Ilustración por Ventura Rodríguez, uno de los arquitectos más prestigiosos de la época. Después de un triste devenir, hoy resurge con nuevo esplendor por el trabajo de artistas contemporáneos

A finales del siglo XVI ya parece extendida por tierras de Leganés la devoción a San Nicasio mártir, como valedor ante las frecuentes epidemias que asolaban aquellos tiempos, el culto se mantuvo con la construcción de una ermita desaparecida y en 1600 data la constitución de su Hermandad y Cofradía, una de las instituciones más antiguas del municipio, .

El templo que ha llegado hasta nuestros días fue construido siguiendo la planimetría de Ventura Rodríguez Tizón (Ciempozuelos, 1717- Madrid, 1785). Aunque han sido varias las fechas arbitrarias e inexactas publicadas sobre su construcción, la cuestión parece zanjada por los recientes trabajos realizados por Jesús Domínguez Aparicio y Santiago Domínguez de Castro. Basados en los registros notariales, estos investigadores demuestran que “Las obras de fábrica debieron de iniciarse en una fecha cercana a 1760. Poco tiempo después, en el último trimestre del año de 1764, la silueta del edificio, …………… era perfectamente reconocible en el paisaje de Leganés”.

Con rigor documental estos autores informan sobre edificación, junto a la ermita, de un horno de cocer ladrillos para el abastecimiento de su construcción. En el mismo lugar poco tiempo después (1775) también se levantará otro horno que suministrará esos materiales para la construcción del Cuartel que ideó Sabatini, el Ayuntamiento concedió este permiso a cambio de 4500 reales y la condición de allanar los terrenos colindantes a la ermita.

Ventura Rodríguez ideó un templo de elegante traza neoclásica con planta de cruz griega, aunque con el brazo de la fachada más alargado, el de Ciempozuelos parece que intervino en todo el proceso constructivo, así como en la decoración del templo. Algún autor cita como ayudante a Antonio Machuca y Vargas, aunque no se concreta su función ni se mencionan las fuentes utilizadas.

Ermita de San NicasioDesde el exterior del templo se resalta su cúpula alzada sobre los cuatro frontones de sus extremos; orientada a poniente, su sencilla fachada recuerda los templos clásicos, aunque todavía con reminiscencias barrocas. Sobre su puerta se abre un contraluz rectangular entre dos pares de columnas jónicas adosadas que sustentan el arquitrabe que mantiene la cornisa y el frontón. La luminosidad destaca en su interior por los cuatro ventanales circulares y por la linterna realzada sobre la cúpula sustentada sobre cuatro pares de pilastras corintias. La arquitectura de la ermita presenta muchas similitudes con el Sagrario de la catedral de Jaén, erigida por Ventura Rodríguez por las mismas fechas y que pueden recibir influencias recíprocas, aunque todo apunta a que la construcción del templo leganense es ligeramente anterior.

Por otro documento fechado en 1764, se comprueba que Ventura Rodríguez (ese año nombrado Maestro Mayor del Ayuntamiento de Madrid) también siguió de cerca el acondicionamiento de la ermita, haciéndose responsable de comprobar el buen estado de la madera necesaria para la construcción del retablo, de observar fidelidad con el proyecto aprobado y de designar al escultor, para quien se propone a Juan Pascual de Mena, entonces director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Desgraciadamente no se conservan imágenes de este retablo ni confirmación definitiva de su autoría, aunque la colaboración entre Ventura Rodríguez, también director de estudios de arquitectura de la Academia, y Juan Pascual de Mena en numerosas obras, entre las que destacaría la madrileña Fuente de Neptuno induce a creer que llevó adelante la ejecución de este retablo desaparecido.

El prestigio de los artistas encargados de llevar cabo esta importante construcción y de su desaparecido retablo, son otra prueba más del esplendor alcanzado por la villa a lo largo del siglo XVIII. El paso del tiempo con la ocupación napoleónica, la humedad de la ermita, el abandono y el aislamiento con el pueblo en que quedó tras la construcción de las líneas férreas en 1860 provocaron un imparable deterioro, hasta que nuevamente resurja con todo su esplendor en las últimas décadas tras las importantes obras de reconstrucción emprendidas, serán realzadas por los murales de Manuel Alcorlo y el recién estrenado retablo de Luis Arencibia, motivos que centrarán la próxima entrega de esta sección.

Alonso de Cartagena

Artículos relacionados

Copyright EL ZOCO. La primera a la izquierda