Bienvenido, Alberto Tena López
Su afabilidad y su espíritu positivo son dos cualidades que se ponen de manifiesto desde los primeros instantes del encuentro. Percibimos en sus declaraciones que los catorce años transcurridos desde que llegó a la Universidad Carlos III no han hecho sino avivar sus deseos innovadores tanto en la docencia como en la investigación. Muy vinculado a Leganés profesional y anímicamente (“Leganés se puede sentir, aunque no se haya nacido aquí”), entiende que gran parte del potencial de esta ciudad está aún por desarrollar. Abrir la Universidad a la ciudadanía e implicarla en la mejora de sus condiciones de vida así como favorecer la cultura del consumo responsable de energía son compromisos personales que renueva en el día a día. En la entrevista nos habla también de su interés hacia El Zoco, que espera ver plasmado en colaboraciones futuras, y de sus deseos de que esta asociación ponga sus ideales progresistas al servicio de Leganés.

P - Cuando llegó a la Carlos III en 1994 como profesor, ¿qué diferencias encontró en esta universidad con respecto a otras?
R - Muchas, porque me incorporé a una Universidad que en aquel momento estaba empezando. Fue un reto apasionante para estudiantes y profesores, todos la sentíamos como nuestra; la Universidad es algo abierto a todos los ciudadanos y muy emocionante. La calidad de la docencia y la investigación ha permitido que en estos diecinueve años de vida se haya conseguido una Universidad situada en un lugar muy respetable dentro del ránking de las Universidades españolas.
P - ¿Cómo es la relación de la Universidad con la ciudad de Leganés?
R – Esta relación ha ido estrechándose cada vez más, no sólo con las autoridades, sino también con la ciudadanía. Cada vez tenemos más estudiantes que viven en Leganés; y el campus, con sus espacios abiertos, permite a su vez este acercamiento. Igual que recuerdo al anterior alcalde, José Luis Pérez Ráez, haber dicho en varias ocasiones que «la ciudad le debía mucho a la Universidad», palabras que quiero agradecer, he de afirmar que la Universidad debe mucho a Leganés y a sus ciudadanos, que nos han permitido invadir sus espacios. Me gustaría desterrar, por tanto, la idea de que la Universidad es un sitio cerrado y elitista: la Universidad es algo abierto a todos los ciudadanos.
P- El paso del Sabatini de cuartel militar a Universidad ¿cree que es una buena metáfora de lo que supuso la llegada a Leganés de la Carlos III?
R- Sí, sin duda. Con todo el respeto al regimiento, el municipio se encontró con un cambio radical: la visión de soldados, dejó paso a la visión de gente joven llena de inquietudes; los estudiantes se mezclan con la ciudad de una forma mucho más natural que como se puede mezclar un ejército. Sin querer desprestigiar la labor militar, la sociedad demanda otro tipo de equilibrios, y el aspecto educativo es fundamental. Podemos decir que los grandes males de la sociedad, derivan de una falta de educación y el poder disponer de la enseñanza universitaria, de la primaria, de enseñanza bilingüe, sitúa a Leganés donde debe estar.
P- ¿Y cree que fuera de Leganés se tiene una imagen acertada de la ciudad?
R- No. Hacemos un esfuerzo por proyectar a Leganés hacia el exterior, pero hay que hacer más. Leganés tiene muchos valores que son desconocidos para personas de fuera, como el Museo de Escultura, las nuevas zonas urbanizadas, la enorme oferta de ocio, toda la oferta educativa, espacios verdes, comunicaciones, transporte público, sanidad. Leganés hoy es una realidad, no un potencial. Pero quizás, por no prestarle atención a su promoción, no se asocia la marca «Leganés» a estos conceptos. Desde la Universidad hacemos, modestamente, un esfuerzo a este respecto, presentando la Universidad a jóvenes de la Comunidad. Aunque éste ha de ser un esfuerzo colectivo de todos los que nos beneficiamos de esta ciudad.
P- Usted ha realizado trabajos y ponencias en varios países y ciudades acerca de la energía solar.
¿Considera que las energías renovables son una solución factible para frenar el cambio climático?
R- Me gustaría dar un sí rotundo, pero las demandas energéticas hoy por hoy son muy distintas de las de hace unos años, y las energías renovables son una solución más que ha de ser considerada. Hay que tener más miras: en Leganés, por ejemplo, se podría hacer un importante ahorro eléctrico en términos de iluminación Y es que, aparte de los aspectos tecnológicos, en los que modestamente estamos trabajando, a mí personalmente me gusta más la parte educativa, crear una cultura del consumo responsable, aunque esto requiere años o, incluso, generaciones. Es necesario hacer un esfuerzo de concienciación, para que los ciudadanos de Leganés se sientan cada vez más ecológicos no solo en el aspecto energético, también en cómo se tratan los residuos o en cómo usar el transporte público, por ejemplo, que es excelente en esta ciudad. Desde la Universidad estamos haciendo una apuesta importante por la energía solar, enseñándola en los centros educativos. Un ejemplo muy representativo de las posibilidades que la ciencia nos ofrece es que un satélite que viaja a Marte y que envía fotografías a la Tierra necesita la misma energía que un ordenador de casero. Esa energía se consigue a través de paneles fotovoltaicos. Si esto se puede hacer en un proyecto de tal envergadura, ¿cómo no lo vamos a poder hacer en nuestro ámbito doméstico?
P- Un alumno suyo dice en un foro de Internet que es el mejor profesor que tuvo en la Universidad y, además, que le puso una matrícula de honor. ¿Un catedrático como usted todavía valora estos hechos?
R- Sí, muchísimo. Pero tampoco hay que dejarse llevar por la vanidad; seguro que hay alumnos que piensan lo contrario. Me gusta mi trabajo como profesor porque enseñar es el nivel más alto del aprendizaje. Nuestro objetivo es que el alumno se convierta en un profesional magníficamente preparado, devolviéndole así a la sociedad el dinero invertido en sus estudios. Ahora mismo la Carlos III tiene un reto por delante muy importante: somos la única Universidad española que se ha propuesto transformar todos sus planes de estudios y adaptarlos al nuevo espacio europeo de educación superior. Esto está suponiendo un esfuerzo por parte de todo el personal del centro absolutamente brutal en los últimos meses.
P- Por cierto, que a este alumno le impartió una asignatura de Humanidades que trataba de Ciencia, tecnología y sociedad en el siglo XIX. También tenemos conocimiento de un trabajo suyo y de Andrés Barrado para el IV Congreso de Historia Ferroviaria, que trata los antecedentes anglosajones del ferrocarril Málaga–Córdoba y su relación con los Loring ¿De dónde proviene su interés por este siglo?
R- Esta afición por el siglo XIX es algo que me surge de las entrañas, no es racional, yo soy ingeniero. Creo que este siglo representa la evolución hacia la sociedad actual, hacia el bienestar, la tecnología, el progreso, los avances. Todo este siglo supone en el mundo una sucesión de conflictos y movimientos sociales, junto a los cuales la tecnología empieza a tomar presencia en la sociedad fuera del ámbito militar. Siempre me ha fascinado la relación entre sociedad y tecnología.
P- Parece, entonces, que hubo en su vida un momento de encrucijada en el que tuvo que elegir entre cursar Ciencias o Letras.
R- Sí, me costó mucho. El latín, la historia, la geografía siempre me gustaron. Y al estudiar Ingeniería Industrial me encontré con que muchas actividades que antes había podido compatibilizar, tuvieron que ir quedando a un lado, como la lectura. Ahora he llegado a un momento de mi vida más estable, y de vez en cuando hago alguna cosilla. Estoy preparando actualmente un artículo para el nuevo Congreso de Historia Ferroviaria que quiero dedicar a uno de los impulsores de la industria y del ferrocarril en la isla de Mallorca, D. Eusebio Estada Sureda, un personaje bastante desconocido.
P-¿Qué opina de la asociación El Zoco? ¿Cree que es una iniciativa que encaja en la ciudad?
R- Creo que es una iniciativa necesaria que puede potenciar una imagen de la ciudad diferente y desde el principio me he sentido muy comprometido con ella. Estoy seguro de que será un elemento diferenciador: habrá un antes y un después, si realmente encaja y la gente se compromete. Tiene que ser un lugar de debate, de contradicción, de pasión, de discrepancia abierta, factores que ahora mismo no existen en algunos ámbitos sociales, como en la política. Debe ser crítica con situaciones que muchas veces son absurdas, y especialmente en este municipio, que tiene una imagen política muy deteriorada en los últimos años y que necesita transmitir a sus ciudadanos la existencia de personas valiosas y honestas con ideas y con ética, que piensan en el futuro, que tienen proyectos y que van más allá de los titulares de prensa. Debe convertirse en un cauce que permita a Leganés identificarse con sus problemas y resolverlos a través de la cultura. Otra de las claves debe ser la de transmitir y compartir sus inquietudes y conocimientos con el resto de la población a través de mensajes claros. Y sobre todo también debe ser un foro de recepción, que sirva para escuchar a todos esos vecinos que han hecho que Leganés sea lo que es a través de su esfuerzo diario. Esta asociación puede suponer un aire nuevo y diferente, y desde la Escuela Politécnica vamos a estar encantados de apoyarla y de recoger a través de ella inquietudes que nos puedan llegar, porque en la Universidad también queremos hacer cosas por la ciudadanía: se me ocurren muchísimas, como por ejemplo cursos para mayores, nunca ofrecidos en Leganés. Incluso la Universidad y El Zoco. La primera a la izquierda podemos hacer cosas juntos dados nuestros intereses comunes. Remarcar que hay un elemento muy diferenciador en la asociación: está formada por personas de un alto nivel intelectual, dormidas hasta ahora, que se juntan y se dan cuenta de que hay que hacer algo por Leganés, esa ciudad que tanto nos ha dado.
P - Cultura: ¿derecho o mercancía?
R - Desde luego no la entiendo como una mercancía. Decir que la entiendo como un derecho sería la respuesta más políticamente correcta, pero le daría una tercera respuesta: creo que la cultura es una necesidad básica, como comer, como respirar, como el agua y el aire. No podríamos vivir ahora mismo sin cultura, aunque no nos demos cuenta. Gracias al conocimiento, al debatir y discutir, al crear e, incluso, al destruir es como se ha conseguido avanzar en esta sociedad. La cultura es comunicación, discrepancia, sensibilidad, es una vía de conocer cómo son otros entornos y tratar de respetarlos. Por eso valoro tanto la iniciativa de El Zoco, y tenéis mi compromiso personal de participar en los debates y actividades que queráis organizar. La CULTURA se debe escribir con todas sus letras mayúsculas y debe formar parte de nuestra vida cotidiana.
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