Bienvenido, Alberto Tena López
Pensar en el lugar que la Cultura debe de ocupar en la sociedad venidera puede parecer una frivolidad cuando se han superado los tres millones de parados. Olvidar o devaluar las aportaciones que recibe cada sociedad de sus investigadores, creadores y en general de lo denominado como “fuerzas de la Cultura” es de ignorantes.
Entre estas aportaciones también están las económicas, potenciar la mejor educación posible y fomentar la cultura en todas sus vertientes aparece como la mejor inversión económica en el siglo XXI. Hoy pocos dudan de la imprescindible necesidad de invertir en I+D+I para asegurar el progreso, aunque costó superar el “que inventen otros”. Muchos recuerdan las acusaciones de despilfarro que “los políticos de blanco y negro” vertían por el limitado apoyo institucional que llegó a recibir la “movida madrileña”; un gasto ínfimo comparado con los beneficios que ha podido generar al Estado una sola película de Almodóvar. Algunos tacharon de amasijos de hierros las esculturas de Leganés, un patrimonio local que hoy multiplica el valor dinerario de su adquisición y que abrió las posibilidades para crear un Museo al Aire Libre, que ha de convertirse en el Museo Nacional de Escultura de Leganés.
Sentido tienen las medidas económicas tomadas por el gobierno Zapatero para atenuar y combatir los efectos de la crisis, sin tener que recurrir a un recorte en las prestaciones sociales. Muestra tener sentido el Plan de Financiación Local, ya que los ayuntamientos están en mejores condiciones para generar empleo inmediato al servicio de un beneficio colectivo.
Pero sin querer parafrasear a Jane Austen, carece de sensibilidad que con un presupuesto que supera los 267 millones de euros, se recorte la ya exigua partida económica destinada a la inversión/adquisición de nuevas esculturas; y que ninguno de los proyectos que se van a realizar con los 32 millones recibidos del Plan de Inversión Local de Zapatero esté relacionado con la cultura. Mientras tanto aumenta cada año el número de visitantes que llegan hasta la ciudad interesados por sus obras de arte.
In docto discant et ament meminisse périti. Darnelio.
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