Bienvenido, Alberto Tena López
Salí del cine bastante eufórica, la película se titulaba “Persépolis” de la iraní Marjane Satrap. Marjane consiguió en poco menos de 90 minutos su objetivo, entendí la historia de su país y además me enamoré de su familia. Pero la sensación que provocaba mi euforia era por algo mucho más complejo. Marjane consiguió que viera como quería que fuera el resto de mi vida, simplemente quería llegar a ser como su abuela, ser como esa mujer era la verdadera victoria sobre el tiempo, sobre las adversidades, sobre las derrotas personales y las perdidas emocionales. Esa abuela seguía siendo una mujer, una mujer sexy, rebelde, irreverente, se aferraba a su experiencia, a su código ético y moral a prueba de revueltas autoritarias, esa abuela es sin ninguna duda uno de los personajes de mujer mas interesante de la historia del cine y entonces lo comprendí, a lo largo de mi vida había habido otros personajes de mujeres que habían cumplido el mismo papel que esta mujer en mi vida, habían anticipado el camino que quería recorrer y con ellas en el fondo podía escribir una especie de autografía autorizada.
Pero si viajaba en el tiempo, y regresaba a mi infancia me encontraba con ella, con mi favorita, Lauren Bacall en “El Sueño Eterno” de Howard Hawks. Lauren Bacall probablemente es la mujer más cínica e insolente de toda la historia del cine, pero además con el valor añadido de que estamos hablando del año 1946 y que solo tenía 19 años. Ella se midió con el mismísimo Humphrey Bogart de igual a igual, dibujo como nadie la esencia de la mujer como reto, con esa mirada oblicua y profunda, tan profunda que te atravesaba el alma. Ella enseñó como nadie que nunca merece la pena jugar si las cartas están marcadas y que para hacer de florero o de mujer objeto había una avalancha de nenas que llegaban a los despachos de los productores, directores y de cualquiera que tuviera un gramo de poder dispuestas a todo.
La siguiente es Mary Shelley en “Remando al viento” de Gonzalo Suárez, probablemente una de las mejores películas del cine español que pasará a la historia del cine por el brillante debut de Hugh Grant interpretando a un magnifico Lord Byron.
Con Mary se aprende que hay que tener cuidado con la mente, con las leyes de la creación porque a veces son peligrosas y oscuras, muy oscuras y tienes que viajar muy lejos para deshacerte de algunas pesadillas. Ella tuvo que ir hasta el Polo Norte para dejar sobre el hielo a Frankestein.
Y la última de todas es Uma Thurman en “Beautiful Girls” de Ted Demme. Uma compone uno de los personajes de mujer más naturales del cine americano, sin artificio. Es transparente, genuina, fiel, adorable, siempre puedes fiarte de ella, pero siempre tiene los ojos abiertos y está dispuesta a hacer la maleta al primer aviso. Ella sabe que lo importante es levantarte los domingos con alguien con el que quieras hacer el amor, leer el periódico, dominical incluido, y escuchar a Van Morrison, se puede alterar el orden, incluso intentar hacer todo al mismo tiempo, pero esa era la cosa, lo demás es falso e inventado.
Ellas son como las miguitas de pan en el cuento de Hansel y Gretel, incluso en los peores momentos pones una de están películas y sabes como regresar a la vida, a la lucha, a lo mejor de ti misma. Ellas dominan el verdadero juego de la vida.
Rosa B. Traisac.
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