Bienvenido, Alberto Tena López
El urbanismo en Fuenlabrada se caracteriza por la continua implicación municipal en su desarrollo y planeamiento. En el momento actual, el desarrollo de los barrios que el PGOU del 99 encomendaba a planes parciales, PAUs, se ha realizado depurando procedimientos anteriores, de forma que tras aprobar cada uno, el ayuntamiento redactó el proyecto de expropiación, resuelto mediante convenios urbanísticos, y después el de reparcelación y el de urbanización.
El Ayuntamiento de Fuenlabrada ha posibilitado la existencia de acuerdos globales, como el convenio firmado con Iberdrola en 2001, donde se definen las actuaciones a realizar en el sistema eléctrico del término para conseguir la red de energía eléctrica precisa al suministro de los nuevos barrios y a la mejora de los suministros existentes. Dicho convenio parte de la constatación de lo que es un sistema interconectado, que funciona mediante su consideración global. El hecho de que un plan parcial apruebe que el soterramiento de una ETD, o de una línea de 220 kV, se repercuta sólo sobre el ámbito en que se sitúa crea una desigualdad de costes de partida entre la edificabilidad de éste y de los ámbitos colindantes, cuando todos ellos se sirven en conjunto de dicha instalación, cuyo campo de actuación es municipal, repercutible a cada ámbito según las cargas eléctricas que de la misma detrae. Resulta obligado así, técnica y urbanísticamente, la repercusión del conjunto de obras precisas para que el sistema eléctrico pueda suministrar energía a los nuevos desarrollos.
El convenio se basa en legislación y normativa vigentes, es decir, en los textos del Plan General y de los Planes Parciales aprobados, más en la Ley del Suelo de la Comunidad, donde se establecen las obligaciones respecto a ejecución de obras, cargas de urbanización e infraestructuras de conexión con los sistemas generales exteriores a la actuación y, en su caso, las de ampliación o refuerzo de dichos sistemas. Por otra parte, los compromisos municipales suscritos han sido matizados por las partes, buscando el equilibrio financiero y suficientes cautelas por ambas partes durante el desarrollo del propio Convenio en sus estipulaciones de forma que, tanto Iberdrola como el Ayuntamiento, han de consensuar su desarrollo, partiendo de la construcción de las nuevas subestaciones, estableciendo en común el camino crítico del convenio y definiendo los momentos de abono a Iberdrola y como ha de producirse tras su repercusión a los promotores de edificación, con lo que en ningún momento, pesan sobre las arcas municipales.
Con ello, Fuenlabrada ha obtenido la desaparición de cinco subestaciones eléctricas 45/15 kV en suelo urbano y su sustitución por dos subestaciones compactas 220/20 kV en sus límites, las parcelas que anteriormente ocupaban dichas cinco subestaciones, el soterramiento del total de las líneas atravesando suelo urbano, la desaparición o, en algún caso, el soterramiento de líneas y el paso de la red urbana de 15 kV a 20 kV, obteniendo otra imagen del sistema eléctrico en nuestra ciudad. En estos tiempos cuando los mayores defensores de la desaparición de las actuaciones públicas están teniendo que aceptarlas como la única solución a la crisis global, no está de más recordar que cuando gritaban su discurso, la administración local seguía trabajando por mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.
Manuel Lázaro Cuenca
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
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