Bienvenido, Alberto Tena López
Desde hace 200 años sabemos de la limitación de los recursos de la Tierra, no podemos aumentarlos, solo utilizarlos y administrarlos pensando en el futuro. De estos recursos uno es el agua, recurso escaso, tanto desde el punto de vista de recurso fundamental para el desarrollo social y económico del territorio, como de bien generador de vida. También es frágil puesto que cualquier uso altera su calidad o la del medio hídrico. Estas afirmaciones no son un tópico, sino que en nuestro ámbito, y con las condiciones climatológicas mediterráneas, se convierte en una necesidad.
En el último siglo, la demanda de agua en el mundo ha crecido un 600%; el aumento del censo y el desarrollo industrial han sido los responsables de este crecimiento. El acceso al agua limpia y la capacidad de aprovechamiento como recurso productivo ha condicionado el progreso humano. Alcanzar un desarrollo sostenible y generar una nueva cultura del agua es el desafío para todos los administradores de este recurso vital. Es necesario un cambio radical en la manera de pensar y actuar, tanto por parte de los gestores como de los usuarios del agua. No superar el ritmo de regeneración de los recursos y contribuir al desarrollo sostenible es el objetivo.
Todo lo anterior nos lleva a la reutilización del agua, entendida como el uso de unas aguas previamente utilizadas, como una fuente alternativa de recurso. El proceso de tratamiento necesario para que un agua depurada pueda ser reutilizada se denomina generalmente regeneración y el resultado de dicho proceso agua regenerada. De acuerdo con su significado etimológico, la regeneración de un agua consiste en devolverle, parcial o totalmente, el nivel de calidad que tenía antes de ser utilizada.
Las fuentes de abastecimiento tradicionales están resultando ser insuficientes, incluso en territorios con recursos hídricos, por tanto las aguas regeneradas se configuran como una fuente alternativa de abastecimiento, económica y segura desde el punto de vista sanitario y ambiental. En España, no estaba permitido legalmente, el uso de agua regenerada hasta hace unos meses (Real Decreto 1620/2007).Se consideraba peligroso usarla para regar. El desarrollo actual de la tecnología de regeneración permite obtener efluentes de agua regenerada de diversas calidades, incluso hasta un nivel tan alto como la del agua potable .La viabilidad técnico-económica de regenerar y reutilizar aguas residuales ha sido demostrada en varias tesis universitarias.
El agua regenerada en España se viene empleando para usos tales como: usos urbanos (jardinería, incendios, lavado de calles y automóviles), usos industriales (refrigeración, lavado de vagones de ferrocarril), riego agrícola y forestal, recreativos, mejora y preservación del medio natural y recarga de acuíferos. La reutilización para la agricultura y la jardinería es el aprovechamiento más extendido del agua regenerada, para cultivo de hortalizas (consumo crudo) como de cultivos de cereales, cítricos, y viñedos, mediante riego por aspersión, micro-aspersión y goteo, como por riego por inundación.
Cuando el agua regenerada se convierte en potable, adecuada para ser ingerida por las personas, esta reutilización se subdivide en Indirecta, cuando el agua regenerada es mezclada con otra agua natural, es el caso de la infiltración de agua regenerada en un acuífero natural del cual se extraerá agua para la obtención de agua potable y de Reutilización Directa, cuando introducimos el agua regenerada en la red de distribución de agua potable.
El debate sobre el futuro de la reutilización, y de los medios técnicos para la regeneración de agua, está centrado entre impulsar la reutilización indirecta para usos potables, o la reutilización solamente a usos no potables. La reutilización de agua regenerada, tiene las ventajas de permitir recuperar caudales que serían vertidos al mar, mejorar la calidad en el vertido y el medio receptor (el tratamiento terciario en una EDAR será más eficiente cuanto más constante sea el agua del secundario, la cual depende directamente de la carga vertida al sistema que se debe tratar en la planta depuradora, al reutilizar el agua se produce una mejora indirecta de las cargas vertidas al sistema) así como constituir un componente esencial de la gestión integral de los recursos hídricos.
Manuel Muñoz Roldán
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
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