Bienvenido, Alberto Tena López
Las plantas de clasificación son instalaciones que permiten la separación manual y mecánica de los diferentes materiales para su posterior recuperación o eliminación. Para que estas plantas sean eficaces se requiere que se haya realizado una buena separación selectiva de los residuos en el inicio del proceso. De lo contrario, el rechazo que se produce (materiales que no pueden ser aprovechados) puede estar en torno al 50-60%, esto significa que la mayor parte de los residuos irán a vertedero o a incineración.
El funcionamiento de una planta de clasificación puede ser como explica el grafico:
1.- Una cinta transportadora eleva las bolsas de basura hasta la zona de clasificación.
2.- Rompedor, las bolsas se rompen liberando su contenido en la cinta de clasificación.
3.- Túnel, con grandes imanes preselecciona los materiales, mandando los metales a un receptor específico.
4.- El resto de los materiales son separados manualmente y alojados en receptores específicos.
5.- Al final se obtiene un material de rechazo, que será incinerado o depositado en vertederos.
En el tratamiento se realizan las actuaciones necesarias para eliminar o aprovechar los materiales que contienen los residuos. Los sistemas más utilizados son: el vertido controlado, la incineración, el reciclado y el compostaje. En España ha estado muy extendida la práctica de eliminar los residuos arrojándolos a vertederos ilegales incontrolados o incinerándolos individualmente. Según datos de Ministerio de Medio Ambiente, en 1998 un 17% del total de las basuras fueron objeto de vertido incontrolado, arrojadas sin ningún control en las afueras de los núcleos urbanos en diversos barrancos, vaguadas, charcas, descampados, solares y otros lugares inadecuados, sin tomar ningún tipo de medida para reducir el impacto ambiental que ocasiona este hecho (degradación del paisaje, inutilización de suelos, focos permanentes de infección, contaminación, muerte de fauna, etc.). Con el incremento de la generación de residuos, esta práctica es insostenible y la situación ha cambiando totalmente.
El vertido controlado es el método más empleado, al no existir técnicas de gestión de los residuos que no necesite el uso de vertederos, puesto que todos los métodos de tratamiento generan subproductos que no se pueden eliminar por completo y deben ser arrojados a un vertedero.
Un vertedero controlado es una obra de ingeniería destinada a recibir los residuos sólidos urbanos, los cuales se disponen en el suelo, en condiciones controladas para minimizar los efectos negativos sobre el medio ambiente y el riesgo para la salud de la población.
Con la obra de ingeniería se prepara un terreno, se colocan los residuos extendidos en capas de poco espesor, se compactan para reducir su volumen y se cubren al final de cada día de trabajo con una capa de tierra de espesor adecuado.
Un vertedero controlado, una vez terminada su vida útil, presenta excelentes perspectivas para una nueva puesta en valor del sitio gracias a su eventual utilización en usos; como actividades silvoagropecuarias en el largo plazo.
La incineración consiste en quemar los residuos en hornos especiales, mediante un proceso de combustión controlada. La combustión transforma los residuos en cenizas, escorias y gases.
La incineración no es un sistema de eliminación completo necesita de la existencia de un vertedero y de sistemas costosos de control de emisiones de gases. Además, al ser heterogéneos los residuos, la temperatura de los hornos no es constante, con lo que se tiene que mantener de forma artificial (mediante fuel).
Hay dos tipos de incineradoras: con recuperación de energía y sin recuperación. Las del primer tipo aprovechan el poder calorífico generado en la combustión de los residuos para transformarlo en energía.
De lo dicho hasta ahora, se puede deducir que la incineración no es el tratamiento idóneo para los residuos sólidos, ya que si bien tiene una serie de ventajas, también ofrecen una serie de inconvenientes.
Ventajas:
- Se obtienen reducciones significativas en el volumen y peso del material a verter en los vertederos.
- Permite la obtención de energía a partir de los residuos urbanos.
- Las condiciones atmosféricas no afectan su funcionamiento.
Inconvenientes
- Altos costes de inversión y de explotación.
- Necesidad de un sistema de tratamiento de gases completo y costoso, y de medidas de control muy estrictas.
- Necesidad de un sistema de eliminación segura de las escorias finales procedentes de la combustión; la incineración requiere de un vertedero complementario.
- Rechazo social grande.
- La incineración es incompatible con el reciclaje porque muchos de los materiales que son susceptibles de reutilización o reciclado son al mismo tiempo combustibles necesarios para el funcionamiento de la incineradora (plásticos, briks).
- La incineración de residuos urbanos genera graves problemas, como la contaminación por metales pesados y la generación de dioxinas y furanos
El Reciclaje consiste en volver a utilizar materiales que fueron desechados, y que aún son aptos para elaborar otros productos o refabricar los mismos. Sus ventajas económicas y ambientales son: permitir ahorrar recursos naturales escasos, realizar un tratamiento de los residuos más limpio que otras alternativas y reducir la ocupación del espacio de los vertederos. Otra ventaja es su reversibilidad, pues no se realiza la destrucción definitiva de los materiales, como ocurre en la incineración.
Manuel Muñoz Roldán
Ingeniero de caminos, canales y puertos
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