Bienvenido, Alberto Tena López
La Universidad Carlos III en colaboración con el Centro Español de Subtitulado y Audiodescripción (CESyA) presentó el pasado año un revolucionario invento: unas gafas de subtitulado que permiten al individuo que las porte ver en modo subtitulado una película, gracias a un microcontrolador y un monóculo. El invento fue calificado como uno de los mejores del año por la prestigiosa revista Time.
Las sorprendentes gafas han sido diseñadas por un equipo de investigadores liderado por José Manuel Sánchez Pena, profesor titular del departamento de Tecnología Electrónica de la universidad. El invento fue presentado el pasado año en la feria Madrid es ciencia y en el III Salón Europeo de la Investigación y la Innovación. A finales de año, entre miles de propuestas, la revista Time seleccionó estas gafas como uno de los tres mejores inventos del mundo en el apartado de entretenimiento.

Estas gafas permiten que una persona con problemas auditivos pueda ver una película con subtítulos de manera totalmente individual (sistema cerrado) a través de una diminuta pantalla situada en la lente derecha del binóculo. Según fuentes de la universidad el prototipo funciona a través de un ordenador que, con un transmisor vía radio de un alcance de 50 metros emite en el momento los subtítulos correspondientes a la imagen. Las ondas son captadas por una antena conectada a un circuito controlado por un chip que lleva la persona discapacitada. Este circuito transforma el texto y otra información necesaria para que se muestren correctamente los subtítulos en señal de video que se manda a las gafas. Finalmente, el usuario lee los subtítulos en una micropantalla acoplada a las gafas.
Las gafas funcionan con pilas recargables que permiten una autonomía de tres horas. Su funcionamiento es muy simple, a través de los botones de encendido, apagado y reinicio. Este invento es el resultado de la integración de diferentes componentes conocidos previamente y cuya fusión ha permitido esta nueva funcionalidad.
Se trata de un invento revolucionario y que busca dar respuesta a las necesidades de un colectivo, el de personas con discapacidad auditiva, que representa casi el 2% de la población de nuestro país. Este inventó permitirá que estas personas puedan realizar algo tan sencillo como acudir al cine a ver una película, diversión que hasta ahora les estaba vetada en la mayoría de las salas comerciales. Sin duda este prototipo supone un enorme paso para la integración en la sociedad de aquellas personas que sufren una disminución física y la caída de una de las grandes barreras con las que se tienen que enfrentar en su vida cotidiana. Una vez más se demuestra el servicio que la ciencia puede prestar al beneficio social y el compromiso de la Universidad Carlos III con los discapacitados, ya demostrado en el quehacer diario universitario a través del Programa de Integración de Estudiantes con Discapacidad (PIED).
Alexandra Arroyo
Ingeniera
Copyright EL ZOCO. La primera a la izquierda