Bienvenido, Alberto Tena López
Suele ser una gran sorpresa la que les acoge a todos aquellos que, conocedores de mi condición de Ingeniera Técnica Informática, descubren mi otra condición de estudiante de Filología Hispánica. La aparente extremidad de estas dos ciencias provoca la sempiterna pregunta de “¿Y cómo te dio por ahí?”. En verdad, no nos debería ser tan extraño en estos tiempos en los que las líneas que marcan los objetivos de las distintas ciencias se cruzan irremediablemente, en este siglo XXI marcado por la interdisciplinaridad científica.
Hoy en día las nuevas tecnologías han permitido enormes avances en las técnicas científicas de distintas áreas de la Filología; y viceversa, es la Informática, en algunas de sus parcelas, la que necesita a la Filología hasta tal punto que se funde con ella.
Quizás el punto más caliente de contacto entre Filología e Informática esté en las áreas de lingüística computacional y de inteligencia artificial: en pocas palabras la lingüística computacional tiene estudia las aplicaciones y aportaciones de la Informática al análisis del lenguaje. Y la inteligencia artificial busca la reproducción en máquinas de comportamientos humanos, por lo que ambos estudios se unen y trabajan conjuntamente en la simulación del lenguaje humano en las máquinas. Los esfuerzos de investigación actuales están en tareas intermedias, como la asignación de categorías gramaticales a las palabras de un texto, eliminando ambigüedades para señalar el papel más probable del vocablo en el texto. También actualmente se investiga el desarrollo de sistemas que permitan el reconocimiento de las reglas gramaticales de los lenguajes; esta última aplicación nos es muy cotidiana, ¿quién no ha buscado un traductor on-line en Internet para traducir un texto inglés? Eso sí la traducción, claramente, puede ser mejorable, desde luego queda mucho por hacer en este terreno. Y, como no, la aplicación más interesante (y más ambigua también) es el procesamiento del lenguaje natural, para poder interactuar con un ordenador: todavía hay muchísimos problemas en la búsqueda de información en las grandes bases de datos, mediante los algoritmos de búsqueda tradicionales, generadas por la complejidad extrema de la mente humano. Este problema se atenúa mediante la etiquetación gramatical de las palabras dentro de una oración.
La crítica textual ha sido una de las áreas a la que más puertas ha conseguido abrir la Informática: desde la realización de operaciones mecánicas, como la elaboración de concordancias e índices o la colación de variantes; hasta la gran ventaja de poder tener en un pequeño pen-drive todos los testimonios, ya sean facsímiles, ya transcipciones, ya ediciones de la obra que se va a editar. Las bases de datos relacionales e Internet han permitido que estén accesibles los fondos de grandes bibliotecas universales; por poner un ejemplo, la Biblioteca Nacional de París, a través de su servidor Gallica 2000, ofrece acceso a unas 35.000 obras, y nuestra Biblioteca Nacional pone a disposición del internauta su catálogo digitalizado Ariadna y, poco a poco, va digitalizando algunas de sus obras. No es necesario explicar lo que supone esto para cualquier investigador, y, en concreto, para el editor literario… En cualquier caso, en este campo la colaboración entre Informática y Filología se encamina hacia el hipertexto. Un proyecto muy interesante en este sentido es el EVE-DQ, Edición variorum electrónica del ´Quijote´ que han llevado a cabo la Universidad de Castilla la Mancha en colaboración con Texas A&M University. El resultado es una hiperedición que incluye, entre otros aspectos, sincronización de textos e imágenes, acceso inmediato y completo a las bases de datos relacionales de variantes y anotaciones y una interfaz interactiva de lectura que permite la creación en línea de ediciones personalizadas.
Por ir finalizando, y por si aún queda algún resquicio de duda acerca de la enorme vinculación entre Informática y Lingüística, relación acerca de la que sólo hemos esbozado algunos pocos nexos, quiero invitar al lector a la siguiente reflexión: ¿Qué es la Informática sino el desarrollo de una comunicación artificial en un lenguaje también artificial? ¿Acaso no es el bit, base del lenguaje máquina, una unidad mínima lingüística?
Alexandra Arroyo Alfonso
Ingeniera Técnica Informática
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