Bienvenido, Alberto Tena López
La alerta saltó en los medios de comunicación el pasado 18 de febrero, cuando debido a profundas diferencias entre el consejero delegado de Airbus Tom Enders, Carlos Suárez, hasta entonces presidente de la división de aviones de transporte militar, fue sustituido por Domingo Ureña.
El desencadenante de todo ha sido el programa A400M, el más importante de la División de Aviones de Transporte Militar, la sección española de EADS. La fabricación de este avión debía iniciarse en 2009, pero el primer vuelo aún no tiene fecha y los retrasos van a suponer fuertes pérdidas para la compañía. Existía una seria tentación por achacar este fracaso a la división española. Aunque, según fuentes de EADS, el origen de todo está en el contrato, sumamente ambicioso dado que muchos de los componentes a los que se puso precio fijo estaban aún por desarrollar y a la gran complejidad del motor que equipará este avión, el cuál acumula un importante retraso en el programa. Para España la pérdida de esta sección sería grave debido a que se ha invertido mucho en este programa, no sólo en la propia empresa sino en empresas ajenas que trabajan subcontratadas para el diseño y fabricación de esta aeronave. El gigantesco complejo construido alrededor de las instalaciones de EADS en San Pablo han supuesto una enorme inversión que podría salir perjudicada.
Pese a ello, el Consejo de Administración de EADS aprobó el 12 de diciembre de 2008 una reestructuración de la compañía que pasa por integrar la MTAD en Airbus. Suárez fue de los que más se esforzó en convencer al Gobierno de que la reconversión no suponía pérdida de peso para España. Aunque, conociendo en los siguientes días los detalles de esta integración, Suárez dirigió el pasado 1 de febrero una carta a Gallois (consejero delegado de EADS) y al alemán Tom Enders (consejero delegado de Airbus) en la que reconocía amargamente que “si hubiera conocido entonces la actual posición de Airbus, mi actitud habría sido muy diferente”. Y anunciaba su decisión de no seguir negociando la integración ni asistir a reuniones ejecutivas de Airbus.
El 12 de febrero, Gallois se reunió en Madrid con el ministro de Industria, Miguel Sebastián, y el secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, entre otros altos cargos. Les anunció su decisión de destituir a Suárez. Tras la falta de entendimiento que dejó claro este encuentro, un día antes de ser anunciada la destitución de Suárez, la secretaria general de Industria, Teresa Santero se dirigía en una carta al jefe de la junta de directores del EADS, Rüdiger Grube en los siguientes términos: “Le escribo en nombre del Gobierno español. Quisiera presentarle una queja formal por la forma en que está siendo conducida la reestructuración de EADS. Me gustaría que tomara conciencia del daño que una mala gestión del proceso podría hacer a la compañía en momentos en que ésta necesita de todo el apoyo posible”.
Ante la prensa internacional, al menos en cuatro ocasiones, Gallois ha reprochado duramente su actitud a España, que, según él, con un 5,5% del capital de EADS y con participación del doble en algunos proyectos industriales emblemáticos del consorcio como el A350, “es el país que más se ha beneficiado” en términos de empleo, inversiones y tecnología del invento de EADS. De “malentendido” calificó las recientes tensiones con el Gobierno español, que tendrá ocasión de tratar en su próxima visita a España en el presente mes de abril. Veremos en qué queda todo.
Alexandra Arroyo Alfonso
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