Bienvenido, Alberto Tena López
Como viene siendo habitual, se celebraron en La Fortuna las Jornadas flamencas en su XV edición. Evento que se ha convertido en un referente de la vida cultural de Leganés y que ha adquirido una importancia que desborda el ámbito regional.
Dentro de las jornadas, destaca la convocatoria del concurso de cante La Silla de Oro, a la que acuden cantaores de diversos puntos de España. Entre los 17 participantes seleccionados, fueron premiados Elena de Carmen, Francisco Ocón Cuadrado y María Ángeles Rodriguez Cuevas. El fallo del jurado otorgó el primer premio a Elena de Carmen, dictamen que levantó controversias en la opinión del respetable, puesto que fue el cordobés Paco Ocón quien arrancó la mayor ovación. El cantaor demostró su dominio en palos como la seguirilla o los tientos, y levantó al público del asiento con una brillante toná. El cierre del concurso contó con la pasión jerezana de Leonor Leal, bailaora que demostró el buen hacer de su tierra con un rico y elegante baile.
Al igual que en anteriores ediciones, las jornadas estuvieron acompañadas de una serie de actividades como fue el homenaje rendido a Antonio Mairena con la presentación del libro “Mis recuerdos de Antonio Mairena” de Juan Antonio Muñoz y la posterior actuación de una de las figuras cumbres de la guitarra en la actualidad, el guitarrista Antonio Carrión, quién deleitó a los asistentes con una actuación inmejorable.
Los aires de Extremadura vinieron con el acercamiento que Manuel Iglesias nos trae de la mano del libro “La Barbería de la Sonantas” a los Hermanos de Badajoz, saga de históricos guitarristas que destacó por su gran calidad, llegando a acompañar a figuras del cante como la Niña de los Peines o la Argentinita. Si con Leonor nos visitó el baile Jerezano, en esta jornada, fue su cante el que nos deleitó de manos de Marga de Jerez, joven cantaora y buen ejemplo de los incipientes retoños del ancestral árbol.
La última jornada se presentó Jerónimo Maya a la guitarra junto con el pianista José Ramón Jiménez, quienes presentaron un espectáculo de raíz jonda con variaciones hacia el jazz y la música clásica, donde se rindió cuenta del vivo y buen estado en que hoy se encuentra el arte flamenco. Como broche de oro, Eduardo Serrano Iglesias “El Güito”, bailaor castizo por excelencia, ensalzó la gran calidad las jornadas. La sobria pureza de su baile lleno de fuerza parece transportar a la madre de toda expresión del arte jondo, por soleás o por farrucas, el duende de El Güito llenó todos los rincones del recinto. El indiscutible maestro del baile por soleá terminó por bulerías junto con el joven Miguel Tellez, pudiendo el público paladear a placer toda la riqueza de su baile a lo largo de la actuación.
En estos dos últimos días, jóvenes y viejos aficionados amantes del arte flamenco nos retiramos con la tranquila calma de saber que asistimos a un gran encuentro; una cita obligada en la que lamentablemente, como ya se comprobó el año pasado, la calidad mostrada en cada evento no se correspondía con las instalaciones en las que se desarrollaron las Jornadas.
Alberto Tena López
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