Bienvenido, Alberto Tena López
En 1984 se inició el Museo de Escultura de Leganés, instalándose como primera obra “ANNA” de Susana Solano, que eligió personalmente el lugar donde se encuentra. Desde aquel lejano año el Museo ha ido creciendo y consolidándose como una referencia cultural de Leganés en todo el ámbito nacional. Gran parte de este prestigio se debe, sin duda, al acuerdo que el año 2000 realizamos con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía para trasladar a nuestra ciudad todo el conjunto de esculturas que estaban en el antiguo Museo Español de Arte Contemporáneo de la ciudad universitaria y otras de los fondos del nuevo edificio de Atocha. Este acuerdo nos ha posibilitado tener en nuestro Museo obras fundamentales de la estatuaria española contemporánea, obras de Clará y Angel Ferrán, de Chirino y Fenosa, de Planes, Amadeo Gabino y otros muchos. Este importante legado en depósito, se ha ido completando con la adquisición, por el Ayuntamiento, en estos últimos años de otros autores esenciales: Pablo Serrano, Francisco Leiro, Jorge Oteiza y Agustín Ibarrola.
El Museo genera también una considerable actividad de visitas guiadas y publicaciones que contribuye a la divulgación del arte contemporáneo. Nuestro próximo proyecto es abrir cuanto antes las amplias salas de exposiciones anexas al Mueso, donde se expondrán las más de 100 esculturas en escayola, de gran formato, depositadas por el Museo Nacional de Prado y el MNCARS.Son los antiguos Premios Nacionales de Escultura, que desde finales del siglo XIX hasta los años 70 del siglo XX se concedieron por el Estado. Este conjunto de obras constituye un importante patrimonio artístico, que se ha restaurado en nuestra ciudad y que todavía engrandecerá más la importancia de nuestro Museo de Escultura.
En el excelente libro del crítico de arte Marín-Medina, “El Arte para todos” publicado en 2006, podemos encontrar una detallada información sobre la escultura en nuestra ciudad.
Luis Arencibia Betancort
Director del Área Artística
Manuel Desviat (Las Pedroñeras, 1943) es psiquiatra y lleva muchos años trabajando en Leganés. Esa experiencia le ha servido para escribir el libro “De locos a enfermos”, editado en el 2007 y en el que recoge la transformación del antiguo Hospital o Casa de Salud Santa Isabel en lo que hoy conocemos como Instituto Psiquiátrico José Germain.
Desde su construcción en 1851, la ciudad de Leganés y su manicomio han mantenido una estrecha relación de la que da muestra el hecho de que dos de sus directores hayan sido también alcaldes del municipio: Aurelio Mendiguchía Carriche y Antonio Martín Vegué. Los cambios habidos en la atención prestada a los enfermos del Psiquiátrico son indicativos de los que se han producido en el conjunto de la sociedad.
P.- Leganés ha crecido en torno al Hospital Psiquiátrico. ¿Cómo ha influido eso en la ciudad?
R.- Tuvo una gran influencia. El Hospital fue la primera empresa de la ciudad, la que daba trabajo a muchos de sus habitantes y, por tanto, era beneficioso para la comunidad aunque lo que sucedía detrás de los muros y puertas de aquella institución era una incógnita para la mayoría de la población.
Luego hubo otra época de mayor apertura en 1991, cuando los pacientes empiezan a salir a la calle y llega la aceptación. Comienza una descentralización de los servicios de Salud Mental basada en el respeto a la identidad de paciente y en el apoyo a sus familiares.
P.- La prensa de aquel entonces se hace eco de la oposición vecinal, incluso se convocaron manifestaciones.
R.- Fue un proceso de transformación lento en el que, poco a poco, la gente fue adoptando una actitud más tolerante y comenzó a cuestionarse la supuesta peligrosidad de los enfermos. Uno de los objetivos de la reforma era ‘desestigmatizar’ al enfermo, ayudarle a conservar su identidad y, en la medida de lo posible, su autonomía. Los grandes mitos en torno a la salud mental no existen hoy en Leganés. Se puso en marcha un modelo público de atención integral a la Salud Mental a través de que se lograr modificar la consideración social de los pacientes, alejarlos de la cronicidad que crean los sanatorios mentales, intentando dar a cada paciente mayor participación en las decisiones médicas que le afecten.
P-. Usted ha dicho que ese cambio no hubiera sido posible sin Democracia, sin la implicación de los profesionales y sin la confianza de los gestores políticos. El Gobierno de Esperanza Aguirre ha dejado de confiar en ese modelo. ¿Qué es lo que va a cambiar?
R.- Se está imponiendo la gestión privada en la Salud Mental dejándola a expensas del mercado. Este tipo de modelos benefician más a las empresas que a los pacientes; se ha demostrado que son más caros, menos eficaces y, en la medida que introducen el concepto de ‘negocio’ en la salud, generan más insolidaridad. Además el mercado no entiende de ética ni de moral. Lo que ha sucedido en la economía de Estados Unidos nos da una pista sobre la irresponsabilidad con la que pueden llegar a operar las grandes compañías.
P.- Tim Harford, en su libro “El economista camuflado” ya dice que el papeleo, es decir los trámites administrativos que realizan los seguros médicos de Estados Unidos, se come la mayor parte del gasto sanitario. ¿Podría pasar eso en Madrid?
R.- El modelo que se está implantando, tanto para Salud Mental como para la Sanidad Pública presenta algunos problemas importantes que dejarán notar a largo plazo. La gestión privatizada introduce el concepto de competencia entre unos hospitales y otros, lo que podría suponer una tendencia a eliminar los tratamientos más costosos. Esto perjudicaría sobre todo a los enfermos crónicos y a los sujetos más frágiles que se verían privados de los tratamientos más caros y del acceso a nuevas tecnologías que son costosas. La excusa con la que se van desmantelando los servicios públicos es la de la mala gestión. Se trata de una falsa excusa ya que lo más sencillo, en este caso, sería cambiar la función pública modificando las Leyes.
Otro problema importante que se nos puede presentar es la fragmentación de las redes. En Salud Mental los servicios deben prestarse dentro del área de residencia del enfermo. Es necesario conocer el ambiente en el que vive; las características de su entorno y los recursos de la población de la zona.
Luego está la condición de los médicos que pasan a depender a empresas privadas. Esta subordinación puede poner en riesgo su autonomía. La necesidad de estar a bien con los dueños de la empresa, el querer conservar su empleo, puede contribuir a disminuir su espíritu crítico y afectar negativamente a la calidad de su trabajo.
Desde mi punto de vista, es necesario un Pacto de Estado para preservar a la Sanidad Pública de los vaivenes de los partidos políticos.
P-. ¿Quiere decir usted que la ideología, de uno u otro tipo, puede modificar la atención médica que recibe un ciudadano?
R.- Lo que digo es que la ideología tiene más importante en el campo de la Psiquiatría que en otras especialidades médicas, como puede ser la cirugía.. Desde la Psiquiatría Comunitaria que se ha venido aplicando en Leganés, la atención al enfermo tiene una orientación más humanista que no sólo presta atención al delirio del paciente sino que también escucha el contenido de ese delirio. Para eso hay que escuchar al paciente. El enfermo mental es una persona y no debe ser tratado como un mueble. Es necesario contar con su opinión, respetar sus decisiones. Por ejemplo, a la hora de prescribir una medicación, hay que informarle sobre las contraindicaciones o efectos adversos. Puede que exista otro tratamiento más suave pero de consecuencias menos severas, menos incapacitantes. Este enfoque no coincide con la práctica organicista que ataca únicamente la falla del paciente con pastillas. La Salud Mental es una forma de entender al ser humano.
P-. Ahora que ha mencionado usted la importancia ideología. ¿Podría decirse que existe una Psiquiatría ‘Neocon’?
R.- Lo que existe es una manera más organicista de tratar al enfermo y en la que prima la eliminación o disminución de los síntomas a través de la medicación. Esto produce grandes beneficios a las empresas farmaceúticas que concentran sus esfuerzos en vender nuevos medicamentos para enfermedades de nuestra época y que sólo las padece el primer mundo, es decir, esa franja de población que puede costearse los tratamientos.
P.- Está usted hablando de la bulimia, la anorexia…
R.- Y de otros trastornos que tratan a diario en los servicios de salud mental; síndromes comunes que se agrupan bajo toda clase de molestias, ligeros malestares, estados depresivos, insomnio. El individualismo nos lleva a hacer lo que yo llamo “huelgas del cuerpo”, una reacción ante una situación adversa que hoy sustituye a las huelgas colectivas de antes. La gente no se atreve a rebelarse contra su jefe, ni a quejarse rebelarse antes situaciones que considera injustas y, falta de cauces para plantear ese malestar, surgen lo que llamo “huelgas del cuerpo”, bajas laborales que son una forma de protesta individual frente a las situaciones a las que no somos capaces de adaptarnos.
Luego están los trastornos límite de personalidad y dolencias como la fibromialgia. Tienen mucho que ver con nuestra cultura, con valores como el individualismo, el culto al cuerpo que provoca trastornos alimentarios, el narcisismo, el afán de consumo y la insatisfacción que nos reporta tanta invasión publicitaria.
P-. La Encuesta Nacional de Salud alerta de que en España existen casi un 20% de personas que padecen molestias comunes como dormir mal, problemas digestivos y otros trastornos somáticos. ¿Eso puede evitarse?
R. En términos generales, la forma en que cada uno percibimos la vida forma parte de nuestra cultura. La ansiedad y la tristeza ayudan a que una persona se construya. Pretender vivir en una ‘burbuja de felicidad’ permanente es casi un rasgo infantil en los adultos de nuestro tiempo. Centrar nuestras expectativas en el consumo y en un estilo de vida o una forma de ser que son inalcanzables sólo sirve para llenar las bolsas de excluidos.
Antes la gente jugaba una partida de cartas, se sumaba a una asociación benéfica o se apuntaba a un partido político. Estas actividades permiten a las personas salir de sí mismas, entrar en contacto con su entorno. Ahora somos más individualistas, hemos abandonado los proyectos comunes, apenas nos relacionamos y surgen los problemas de soledad. Ahí aparecen los nuevos fenómenos como Internet y la relaciones virtuales.
Se aprecia una banalización de la vida en términos generales, con una falta de valores colectivos que han sido sustituidos por metas personales muy centradas en el consumo. Se nos ofrece a través de la publicidad un estilo de vida que es absolutamente inalcanzable para la mayoría de las personas.
ELZOCO la primera a la izquierda ha solicitado formalmente al Ayuntamiento de Leganés la adjudicación de alguna calle, plaza o parque municipal a Benito Pérez Galdós, quien recordaba a Leganés en tantas de sus obras. Solicitud que ha sido remitida a los Grupos Municipales del PSOE e IU, para su apoyo en el Pleno.
La ciudad le debe un reconocimiento y qué mejor que dedicarle una calle, plaza o jardín que no desmerezca la fi gura de este autor, del que dicen que no recibió el Premio Nobel por su compromiso social. Una humilde sugerencia sería dedicarle el Parque Central, lugar que visitó Galdós cuando formaba parte de los jardines del Psiquiátrico, y en donde se colocó el busto dedicado a su amigo Pablo Iglesias.
En primer lugar, quiero agradecer a la Asociación Cultural EL Zoco. La priemra a la izquierda que haya tenido la amabilidad de ofrecerme su revista para poder dirigirme a todos sus socios, allegados y lectores.
Para un alcalde es un motivo de gran satisfacción que se cree una asociación en su ciudad, ya que significa que el espíritu cívico y ciudadano continua creciendo en su seno, pero si además esta tiene un marcado carácter cultural y social, como es el caso que nos ocupa, la satisfacción es doble.
Según sus estatutos, la asociación EL Zoco. La priemra a la izquierda nace con el objetivo de renovar y dar un nuevo impulso al movimiento cultural de Leganés y del resto toda la zona sur de Madrid, y con una intención inmediata: subrayar la importancia que la cultura tiene en nuestra vida cotidiana y dotar a la ciudadanía de medios que le permita acceder y participar en ella. Y desde el Ayuntamiento de Leganés estamos dispuestos a apoyar esta iniciativa y todas las que nazcan con este espíritu renovador de una forma decidida y activa, ya que participamos en todo de esos objetivos.
En estos últimos años, que han coincidido con los gobiernos democráticos, la cultura en Leganés ha logrado estar omnipresente en todos los rincones de la ciudad; y, como cualquiera podrá comprobar, lo que digo no es una figura retórica, ya que desde sus centros cívicos, teatros, esculturas, exposiciones,… los ciudadanos nos podemos asomar al siempre sorprendente mundo de la creación artística y cultural desde los más diversos modos y maneras. Pero igualmente es cierto, que la autocomplacencia no es buena nunca, y mucho menos en un universo tan cambiante y volátil como la cultura; por eso es gratificante y saludable que una iniciativa como EL Zoco. La priemra a la izquierda venga a azuzarnos a los responsables políticos para que continuemos con renovados bríos en la labor; porque son necesarias miras independientes que amplíen el horizonte cultural de Leganés, miras que reclama una sociedad que ha evolucionado tremendamente en las últimas décadas y que requiere fórmulas distintas y nuevos canales para desarrollarse.
Además, este niño que nace trae un estupendo pan debajo del brazo: nada más y nada menos que una revista cultural, algo que en verdad necesitaba la ciudad y a la que auguro un gran éxito. Por todo esto quiero felicitar públicamente a la Junta Directiva y al resto de miembros de la asociación y manifestarles el decidido apoyo del Ayuntamiento de Leganés.
Y, por último, desear larga y productiva vida a EL Zoco. La priemra a la izquierda, porque en Leganés también entendemos que la cultura es un derecho.
Salud.
Rafael Gómez Montoya
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