Bienvenido, Alberto Tena López
Brillante interpretación de música barroca en el Concierto de Navidad organizado por la Asociación Cultural EL ZOCO en la Iglesia de El Salvador de Leganés, que contó con la asistencia de alrededor de 300 personas.
El grupo de música barroca “Chaconne” interpretó el programa “Música barroca en torno a Vivaldi” en el Concierto de Navidad organizado por la Asociación Cultural EL ZOCO, y que tuvo lugar en la Iglesia El Salvador de Leganés el pasado sábado 20 de diciembre. El concierto fue un éxito tanto en los contenidos musicales como en la asistencia de público, llegando a estar presentes en torno a 300 personas. En el acto, además, se hizo entrega de una donación económica al Comedor de Paquita Gallego, institución de carácter benéfico que destaca por su labor humanitaria en la localidad.
Según la presidenta de la Asociación Cultural EL ZOCO, Alexandra Arroyo: “con el Concierto de Navidad desde nuestra asociación queremos contribuir a un mayor conocimiento de la cultura musical clásica y aprovechar espacios tan privilegiados como la Iglesia de Leganés, para hacerlo”.
Los asistentes al concierto de Navidad pudieron escuchar música de Vivaldi teniendo como marco otra joya artística del barroco, como es el retablo mayor la iglesia del Salvador, obra del prestigioso José de Churriguera. Ángel Esteban, coordinador del acto, destacó la importancia de haber unido 300 años después y en un mismo espacio dos manifestaciones artísticas que eran coetáneas.
El concierto fue interpretado por el grupo musical Chaconne que está especializado en la enseñanza y en la investigación de la música del
barroco, e incorpora entre sus integrantes dos flauta de pico y una clave lo que aporta el sonido inconfundible de la música barroca en su más genuina expresión, todo ello acompañado por un cuarteto de cuerda compuesto por dos violines, una viola y un violonchelo también propios de esa etapa cultural.
En la presentación del acto la presidenta de la asociación agradeció a los patrocinadores del concierto su ayuda y al párroco de Leganés, don Félix, su colaboración y apoyo en la organización de este Concierto de Navidad que nace, dijo, con vocación de repetir futuras ediciones. Además, se aprovecho la ocasión para realizar una donación de los patrocinadores y de la asociación al Comedor Benéfico “Madre de la Alegría”, fundado por Paquita Gallego, en ayuda a la labor humanitaria que realiza entre los más necesitados de Leganés,
El imparable aumento demográfico que conoció el concejo de Madrid desde tiempos medievales favoreció una creciente demanda de alimentos frescos que podían ofertar las huertas leganenses. Demanda que aumentará con el establecimiento definitivo de la Corte en la Villa en 1561 y determinará el devenir histórico y económico de la aldea de Leganés, con una población en crecimiento y la necesidad de erigir edificios principales como la iglesia, en consonancia con la progresiva importancia que iba adquiriendo el lugar.
Una primitiva iglesia se construyó al este de la aldea siguiendo la dirección que seguía su trazado en el camino de Alcorcón a Getafe. Ya existe constancia de la existencia de un templo bajo la advocación de la Santísima Trinidad en 1427, que cien años más tarde, resultará pequeño y antiguo para organizar la vida religiosa de la aldea. Sobre los cimientos de la anterior se erigió una nueva iglesia de la que se conoces detalles de la construcción y de los suministros, tras el exhaustivo trabajo de documentación realizado por José Juan Pérez Preciado en los archivos parroquiales. De acuerdo a esta labor, el comienzo de la obra ya había comenzado en 1537, cuando el maestro Ponce recibió 170 reales por la traza de la capilla. Plantea la existencia de una planta con una sola nave, a la que después se le habrían añadido el crucero y la nave de la epístola, manteniendo la vieja torre medieval. En la construcción predominaba la piedra, procedente de las canteras de Getafe y de Pinto, de donde era también la cal, mientras que la madera fue traída de Cuenca a través del Tajo. La construcción se alargó más de treinta años, dependiendo de la llegada de unos ingresos provenientes de donaciones, derramas y en menor medida del arzobispado toledano.
A pesar de la crisis que padeció la Monarquía Hispánica, a lo largo del siglo XVII. Leganés pudo mantener su población beneficiada por la venta segura de su producción hortofrutícola en la cercana Villa y Corte, beneficiados por la nueva condición de villa señorial que ostenta desde su enajenación por el Marqués de Leganés, y el encumbramiento a la alta nobleza de los Vargas, principales propietarios de tierras. Estos hechos propiciarán que, hacia 1662 comenzase la construcción de un templo bajo la advocación de El Salvador en el Ministerio de su Transfiguración, más espacioso y acorde a la importancia que iba adquiriendo la villa.
Convertida en un edificio emblemático del Leganés del siglo XXI, la iglesia de El Salvador fue erigida aprovechando las cimentaciones y conservando del edificio renacentista el ábside pentagonal de piedra, ornamentado por una moldura que lo recorre y sustentado con enormes contrafuertes. De cantería también serán la base de la torre y de la portada principal mientras que el resto del edificio está construido en ladrillo revocado. Los trabajos se desarrollaron con celeridad concluyendo en una planta de cruz latina con tres naves con mayor anchura la central, que se eleva sobre las naves laterales con grandes pilares rectangulares, facilitando así una gran luminosidad en su interior acrecentada por los lunetos abiertos sobre la nave central y por una gran cúpula sobre pechinas elevada sobre el crucero, que desaparece en el exterior, mientras que a los pies se levanta un espacioso coro, que se aprovechará de la buena acústica que ofrece el edificio.
Al templo se accede a través de tres grandes puertas adinteladas, la de Ánimas orientada hacia sur, San Antonio, sobre la fachada principal y San Salvador en el muro norte, pudiéndose observar sobre el dintel de granito de las dos últimas inscrito 1670, año en que acaba la construcción. Cinco años después estaría terminada la torre campanario con su empizarrado chapitel barroco que ha servido para anidar a tantas generaciones de cigüeñas y que fijó durante más de tres siglos la silueta de la villa en el horizonte madrileño. Posteriormente se añadirá la sacristía y recientemente un pórtico de madera sustentado sobre tres esbeltas columnas abiertas sobre la puerta norte, erigido con la última gran restauración realizada hace una década.
La papel determinante que ocupó la Iglesia en la sociedad del Antiguo Régimen hace de sus construcciones un fiel reflejo de la situación económica en cada lugar. Así Leganés podrá erigir el bello templo que hoy podemos admirar porque conoció una coyuntura favorable que se mantendrá a lo largo del siglo XVIII cuando la iglesia de El Salvador se engalone con el hermoso lienzo de Leonardoni, el tesoro de sus retablos de Churriguera o con el órgano de Verdalonga, motivos suficientes para ocupar futuros comentarios.
Alonso de Cartagena
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