Bienvenido,  Alberto Tena López

Revista nº 3

Su biografía ya está en la Wikipedia y su nombre, por unos u otros motivos, no resulta extraño a casi ningún español. Es Gregorio Peces-Barba Martínez (Madrid, 1938), un hombre prolífico como pocos. A falta aún de muchas páginas para completar su biografía sus andanzas hasta la fecha dan para rellenar centenares de folios, un buen tocho de esos que hacen temblar a los estudiantes más avezados.

D. Gregorio Peces BarbaLa entrevista tiene lugar en un sencillo y sobrio despacho del campus de la Universidad Carlos III en Colmenarejo. En los pasillos movimiento de gente joven que se desplaza de un lado a otro con sus carpetas y apuntes. En este espacio es donde Don Gregorio enseña “Filosofía del Derecho” a los futuros abogados y juristas.

P. Usted que pasa tantas horas rodeado de jóvenes nacidos y criados en la democracia española, ¿es cierto eso que se dice de que son cada vez más conformistas? ¿nota el abismo generacional?

R. En absoluto. La docencia lo rejuvenece a uno y le anima a seguir trabajando. A simple vista puede parecer que los chicos de hoy están más desinteresados por lo que ocurre a su alrededor y más vinculados a su mundo personal, pero piense usted que no han tenido que luchar por la Democracia. Han crecido bajo un régimen de libertades… no han visto el peligro.

P. Pero el peligro siempre existe o quizá no ¿cuál es su punto de vista?

R. Nuestro sistema es muy sólido y muy seguro. Pero siguen existiendo factores de riesgo; asuntos tales como la falta de integración de la jerarquía católica, las posiciones excesivas de los separatismos, la mal aplicada objeción de conciencia para eludir la obligatoriedad de la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

P. Ahora que lo menciona usted. ¿Qué piensa que va a pasar con Educación para la Ciudadanía?

R. Pues que quedan dos telediarios para que el Tribunal Supremo se manifieste y se imponga la cordura. La objeción de conciencia no me parece aplicable a este caso. Educación para Ciudadanía es una asignatura que enseña los fundamentos de nuestro Ordenamiento constitucional, es necesario educar en el respeto mutuo, la amistad cívica, el respeto a los procedimientos. Los españoles deben saber que -como decía Montesquieu-, la libertad consiste en hacer lo que las leyes permiten… Educación para la Ciudadanía tendría que abarcar todos los ciclos educativos y proseguir en la enseñanza universitaria.

P. ¿Y cuál es su pronóstico para ese otro conflicto sobre el federalismo que propugnan algunos nacionalismos?

R. La Soberanía reside en el Rey y en La Nación. España es funcionalmente federal pero no lo es plenamente. El planteamiento de una reforma de los Estatutos unilateral es anticonstitucional. Cualquier decisión sobre este particular es competencia del conjunto de la población, son todos los españoles lo que tendrían que aprobarla por mayoría. En este sentido creo que va a pronunciarse el Tribunal Constitucional en breve, lo que zanjará muchas cuestiones.

P. ¿Y contra una decisión en este sentido del Tribunal Constitucional que recurso cabe?

R. Cabe el recurso de aguantarse y eso es lo que tendrán que hacer. Los nacionalismos de vocación separatista han demostrado ser insaciables. Su peso en el conjunto del Estado está inflado en el actual sistema electoral en detrimento de los votos emitidos a favor de los partidos nacionales. Sería necesaria una reforma de la Ley Electoral, aumentando de 350 a 400 el número de diputados. De ese modo se lograría una representación equilibrada y proporcional de todos los votos emitidos.

Memoria Histórica: “todavía quedan muchas personas enterradas de manera indigna en caminos, carreteras o zanjas…”

P. Usted participó como abogado defensor en muchos procesos ante el Tribunal de Orden Público y fue detenido por la policía franquista. ¿Qué le parece la última tentativa del Juez Garzón respecto a los desaparecidos españoles?

R. Me parece una consecuencia lógica si pienso que aún hay muchas personas sepultadas en caminos, zanjas y carreteras. Enterradas de manera indigna y condenadas injustamente por una Ley de Auxilio a la Rebelión que se aprobó con carácter retroactivo. Cualquier jurista sabe la aberración que cabe en esto. No comprendo porque el PP se muestra en desacuerdo. Ni tampoco entiendo que la Iglesia Católica venga predicando el olvido de estos hechos y, por otra parte, insista todos los años en recordar a sus santos y beatos.

P. Pero el proceso abierto por Garzón ¿es viable?

R. No me lo parece. Es un trabajo sin duda muy bien intencionado el del Juez Garzón, pero también es un proceso imposible por la vía penal. No se puede aprovechar la Memoria Histórica con resultado económico. Sin embargo, la recuperación de los restos de personas sepultadas de manera de atenta contra la dignidad de las personas es lo debido y es un compromiso de las autoridades del Estado es poder permitirlo.

P. Dicen que es usted uno de los padres de la Constitución española, cuénteme cómo está la niña…

R. Pues con muy buena salud después de treinta años, con unos poderes del Estado muy bien organizados si se fija usted en el hecho de que todos los gobiernos han conseguido agotar las legislaturas.

P. Entonces ¿no hace falta una “segunda transición”?

R. No, nuestra Constitución está asentada y consolidada. Son pertinentes algunas reformas que yo califico de secundarias y que afectan a la reforma de la Sucesión a la Corona, a fin de garantizar la igualdad hombre mujer. También introducir la mención a Europa ya que la Constitución Europa, en la que estamos inmersos, es posterior a la nuestra propia. Por último la reforma del Senado con el fin de lograr que sea una Cámara de representación íntegramente territorial y la enumeración de todas las Comunidades Autónomas una vez concluidos todos los procesos constituyentes de las mismas.

Deslealtades institucionales: “las hay sonoras y evidentes como las de los nacionalismos separatistas y otras menos visibles pero extraordinariamente dañinas como las que practican los Gobiernos de Madrid y Valencia”.

P. Una última pregunta, si me permite (ya vamos fuera de tiempo) El debate social y político abierto en torno a la privatización de servicios públicos como la educación o la sanidad, ¿pone en riesgo el Estado social o es un rifi-rafe político más?

R..Creo que algunas políticas desarrolladas por las comunidades de Madrid y Valencia quedan claramente del marco constitucional y atentan contra el modelo de Estado social, me refiero específicamente a los ámbitos de educación y sanidad. Los sectores que nutren al Gobierno de Esperanza Aguirre son los católicos-conservadores que priorizan el derecho de los padres a que sus hijos reciban una enseñanza religiosa acorde con sus convicciones. Al promover colegios concertados donde la enseñanza pública es suficiente, están favoreciendo aquellos valores con los que comulgan y excluyendo, por tanto, la ética pública que es la de las sociedades democráticas.

Junto a las deslealtades palpables del lendakari y del Gobierno vasco, están las de otro cuño, las que practican los gobiernos de Madrid y Valencia, que son menos visibles pero extraordinariamente dañinas e hipócritas porque se envuelven en un discurso de patriotismo y amor a España.

Periplo vital:

Gregorio Peces-Barba Martínez (Madrid, 1938) político, jurista y uno de los siete padres de la Constitución española. Estudió en el Liceo Francés, se licenció en la Universidad Complutense de Madrid y se doctoró cum laude.

Participó como abogado defensor en numerosos procesos ante del desparecido Tribunal de Orden Público. Fue detenido por la policía franquista (1971) lo que les costó la suspensión en el ejercicio de la abogacía durante varios meses.

Se afilia al PSOE en 1972. En 1977 es diputado por Valladolid y presidente del Congreso de los Diputados en 1982. En 2004 fue nombrado Alto Comisionado para el Apoyo a las Vítcimas del Terrorismo. Participó en la creación de la Universidad Carlos III de la que ha sido rector hasta 2007. Es catedrático de Filosofía del Derecho y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

12/10/2008Entrevista a Manuel Desviatpor EL ZOCO

Manuel Desviat (Las Pedroñeras, 1943) es psiquiatra y lleva muchos años trabajando en Leganés. Esa experiencia le ha servido para escribir el libro “De locos a enfermos”, editado en el 2007 y en el que recoge la transformación del antiguo Hospital o Casa de Salud Santa Isabel en lo que hoy conocemos como Instituto Psiquiátrico José Germain.

Entrevistando a Manuel DesviatDesde su construcción en 1851, la ciudad de Leganés y su manicomio han mantenido una estrecha relación de la que da muestra el hecho de que dos de sus directores hayan sido también alcaldes del municipio: Aurelio Mendiguchía Carriche y Antonio Martín Vegué. Los cambios habidos en la atención prestada a los enfermos del Psiquiátrico son indicativos de los que se han producido en el conjunto de la sociedad.

P.- Leganés ha crecido en torno al Hospital Psiquiátrico. ¿Cómo ha influido eso en la ciudad?

R.- Tuvo una gran influencia. El Hospital fue la primera empresa de la ciudad, la que daba trabajo a muchos de sus habitantes y, por tanto, era beneficioso para la comunidad aunque lo que sucedía detrás de los muros y puertas de aquella institución era una incógnita para la mayoría de la población.
Luego hubo otra época de mayor apertura en 1991, cuando los pacientes empiezan a salir a la calle y llega la aceptación. Comienza una descentralización de los servicios de Salud Mental basada en el respeto a la identidad de paciente y en el apoyo a sus familiares.

P.- La prensa de aquel entonces se hace eco de la oposición vecinal, incluso se convocaron manifestaciones.

R.- Fue un proceso de transformación lento en el que, poco a poco, la gente fue adoptando una actitud más tolerante y comenzó a cuestionarse la supuesta peligrosidad de los enfermos. Uno de los objetivos de la reforma era ‘desestigmatizar’ al enfermo, ayudarle a conservar su identidad y, en la medida de lo posible, su autonomía. Los grandes mitos en torno a la salud mental no existen hoy en Leganés. Se puso en marcha un modelo público de atención integral a la Salud Mental a través de que se lograr modificar la consideración social de los pacientes, alejarlos de la cronicidad que crean los sanatorios mentales, intentando dar a cada paciente mayor participación en las decisiones médicas que le afecten.

P-. Usted ha dicho que ese cambio no hubiera sido posible sin Democracia, sin la implicación de los profesionales y sin la confianza de los gestores políticos. El Gobierno de Esperanza Aguirre ha dejado de confiar en ese modelo. ¿Qué es lo que va a cambiar?

R.- Se está imponiendo la gestión privada en la Salud Mental dejándola a expensas del mercado. Este tipo de modelos benefician más a las empresas que a los pacientes; se ha demostrado que son más caros, menos eficaces y, en la medida que introducen el concepto de ‘negocio’ en la salud, generan más insolidaridad. Además el mercado no entiende de ética ni de moral. Lo que ha sucedido en la economía de Estados Unidos nos da una pista sobre la irresponsabilidad con la que pueden llegar a operar las grandes compañías.

P.- Tim Harford, en su libro “El economista camuflado” ya dice que el papeleo, es decir los trámites administrativos que realizan los seguros médicos de Estados Unidos, se come la mayor parte del gasto sanitario. ¿Podría pasar eso en Madrid?

R.- El modelo que se está implantando, tanto para Salud Mental como para la Sanidad Pública presenta algunos problemas importantes que dejarán notar a largo plazo. La gestión privatizada introduce el concepto de competencia entre unos hospitales y otros, lo que podría suponer una tendencia a eliminar los tratamientos más costosos. Esto perjudicaría sobre todo a los enfermos crónicos y a los sujetos más frágiles que se verían privados de los tratamientos más caros y del acceso a nuevas tecnologías que son costosas. La excusa con la que se van desmantelando los servicios públicos es la de la mala gestión. Se trata de una falsa excusa ya que lo más sencillo, en este caso, sería cambiar la función pública modificando las Leyes.

Otro problema importante que se nos puede presentar es la fragmentación de las redes. En Salud Mental los servicios deben prestarse dentro del área de residencia del enfermo. Es necesario conocer el ambiente en el que vive; las características de su entorno y los recursos de la población de la zona.

Luego está la condición de los médicos que pasan a depender a empresas privadas. Esta subordinación puede poner en riesgo su autonomía. La necesidad de estar a bien con los dueños de la empresa, el querer conservar su empleo, puede contribuir a disminuir su espíritu crítico y afectar negativamente a la calidad de su trabajo.
Desde mi punto de vista, es necesario un Pacto de Estado para preservar a la Sanidad Pública de los vaivenes de los partidos políticos.

P-. ¿Quiere decir usted que la ideología, de uno u otro tipo, puede modificar la atención médica que recibe un ciudadano?

R.- Lo que digo es que la ideología tiene más importante en el campo de la Psiquiatría que en otras especialidades médicas, como puede ser la cirugía.. Desde la Psiquiatría Comunitaria que se ha venido aplicando en Leganés, la atención al enfermo tiene una orientación más humanista que no sólo presta atención al delirio del paciente sino que también escucha el contenido de ese delirio. Para eso hay que escuchar al paciente. El enfermo mental es una persona y no debe ser tratado como un mueble. Es necesario contar con su opinión, respetar sus decisiones. Por ejemplo, a la hora de prescribir una medicación, hay que informarle sobre las contraindicaciones o efectos adversos. Puede que exista otro tratamiento más suave pero de consecuencias menos severas, menos incapacitantes. Este enfoque no coincide con la práctica organicista que ataca únicamente la falla del paciente con pastillas. La Salud Mental es una forma de entender al ser humano.

P-. Ahora que ha mencionado usted la importancia ideología. ¿Podría decirse que existe una Psiquiatría ‘Neocon’?

R.- Lo que existe es una manera más organicista de tratar al enfermo y en la que prima la eliminación o disminución de los síntomas a través de la medicación. Esto produce grandes beneficios a las empresas farmaceúticas que concentran sus esfuerzos en vender nuevos medicamentos para enfermedades de nuestra época y que sólo las padece el primer mundo, es decir, esa franja de población que puede costearse los tratamientos.

P.- Está usted hablando de la bulimia, la anorexia…

R.- Y de otros trastornos que tratan a diario en los servicios de salud mental; síndromes comunes que se agrupan bajo toda clase de molestias, ligeros malestares, estados depresivos, insomnio. El individualismo nos lleva a hacer lo que yo llamo “huelgas del cuerpo”, una reacción ante una situación adversa que hoy sustituye a las huelgas colectivas de antes. La gente no se atreve a rebelarse contra su jefe, ni a quejarse rebelarse antes situaciones que considera injustas y, falta de cauces para plantear ese malestar, surgen lo que llamo “huelgas del cuerpo”, bajas laborales que son una forma de protesta individual frente a las situaciones a las que no somos capaces de adaptarnos.

Luego están los trastornos límite de personalidad y dolencias como la fibromialgia. Tienen mucho que ver con nuestra cultura, con valores como el individualismo, el culto al cuerpo que provoca trastornos alimentarios, el narcisismo, el afán de consumo y la insatisfacción que nos reporta tanta invasión publicitaria.

P-. La Encuesta Nacional de Salud alerta de que en España existen casi un 20% de personas que padecen molestias comunes como dormir mal, problemas digestivos y otros trastornos somáticos. ¿Eso puede evitarse?

R. En términos generales, la forma en que cada uno percibimos la vida forma parte de nuestra cultura. La ansiedad y la tristeza ayudan a que una persona se construya. Pretender vivir en una ‘burbuja de felicidad’ permanente es casi un rasgo infantil en los adultos de nuestro tiempo. Centrar nuestras expectativas en el consumo y en un estilo de vida o una forma de ser que son inalcanzables sólo sirve para llenar las bolsas de excluidos.
Antes la gente jugaba una partida de cartas, se sumaba a una asociación benéfica o se apuntaba a un partido político. Estas actividades permiten a las personas salir de sí mismas, entrar en contacto con su entorno. Ahora somos más individualistas, hemos abandonado los proyectos comunes, apenas nos relacionamos y surgen los problemas de soledad. Ahí aparecen los nuevos fenómenos como Internet y la relaciones virtuales.

Se aprecia una banalización de la vida en términos generales, con una falta de valores colectivos que han sido sustituidos por metas personales muy centradas en el consumo. Se nos ofrece a través de la publicidad un estilo de vida que es absolutamente inalcanzable para la mayoría de las personas.

18/05/2008Entrevista a D. Emilio Olías Ruizpor EL ZOCO

Su afabilidad y su espíritu positivo son dos cualidades que se ponen de manifiesto desde los primeros instantes del encuentro. Percibimos en sus declaraciones que los catorce años transcurridos desde que llegó a la Universidad Carlos III no han hecho sino avivar sus deseos innovadores tanto en la docencia como en la investigación. Muy vinculado a Leganés profesional y anímicamente (“Leganés se puede sentir, aunque no se haya nacido aquí”), entiende que gran parte del potencial de esta ciudad está aún por desarrollar. Abrir la Universidad a la ciudadanía e implicarla en la mejora de sus condiciones de vida así como favorecer la cultura del consumo responsable de energía son compromisos personales que renueva en el día a día. En la entrevista nos habla también de su interés hacia El Zoco, que espera ver plasmado en colaboraciones futuras, y de sus deseos de que esta asociación ponga sus ideales progresistas al servicio de Leganés.



P - Cuando llegó a la Carlos III en 1994 como profesor, ¿qué diferencias encontró en esta universidad con respecto a otras?

R - Muchas, porque me incorporé a una Universidad que en aquel momento estaba empezando. Fue un reto apasionante para estudiantes y profesores, todos la sentíamos como nuestra; la Universidad es algo abierto a todos los ciudadanos y muy emocionante. La calidad de la docencia y la investigación ha permitido que en estos diecinueve años de vida se haya conseguido una Universidad situada en un lugar muy respetable dentro del ránking de las Universidades españolas.
P - ¿Cómo es la relación de la Universidad con la ciudad de Leganés?

R – Esta relación ha ido estrechándose cada vez más, no sólo con las autoridades, sino también con la ciudadanía. Cada vez tenemos más estudiantes que viven en Leganés; y el campus, con sus espacios abiertos, permite a su vez este acercamiento. Igual que recuerdo al anterior alcalde, José Luis Pérez Ráez, haber dicho en varias ocasiones que «la ciudad le debía mucho a la Universidad», palabras que quiero agradecer, he de afirmar que la Universidad debe mucho a Leganés y a sus ciudadanos, que nos han permitido invadir sus espacios. Me gustaría desterrar, por tanto, la idea de que la Universidad es un sitio cerrado y elitista: la Universidad es algo abierto a todos los ciudadanos.

P- El paso del Sabatini de cuartel militar a Universidad ¿cree que es una buena metáfora de lo que supuso la llegada a Leganés de la Carlos III?

R- Sí, sin duda. Con todo el respeto al regimiento, el municipio se encontró con un cambio radical: la visión de soldados, dejó paso a la visión de gente joven llena de inquietudes; los estudiantes se mezclan con la ciudad de una forma mucho más natural que como se puede mezclar un ejército. Sin querer desprestigiar la labor militar, la sociedad demanda otro tipo de equilibrios, y el aspecto educativo es fundamental. Podemos decir que los grandes males de la sociedad, derivan de una falta de educación y el poder disponer de la enseñanza universitaria, de la primaria, de enseñanza bilingüe, sitúa a Leganés donde debe estar.

P- ¿Y cree que fuera de Leganés se tiene una imagen acertada de la ciudad?

R- No. Hacemos un esfuerzo por proyectar a Leganés hacia el exterior, pero hay que hacer más. Leganés tiene muchos valores que son desconocidos para personas de fuera, como el Museo de Escultura, las nuevas zonas urbanizadas, la enorme oferta de ocio, toda la oferta educativa, espacios verdes, comunicaciones, transporte público, sanidad. Leganés hoy es una realidad, no un potencial. Pero quizás, por no prestarle atención a su promoción, no se asocia la marca «Leganés» a estos conceptos. Desde la Universidad hacemos, modestamente, un esfuerzo a este respecto, presentando la Universidad a jóvenes de la Comunidad. Aunque éste ha de ser un esfuerzo colectivo de todos los que nos beneficiamos de esta ciudad.

P- Usted ha realizado trabajos y ponencias en varios países y ciudades acerca de la energía solar.
¿Considera que las energías renovables son una solución factible para frenar el cambio climático?

R- Me gustaría dar un sí rotundo, pero las demandas energéticas hoy por hoy son muy distintas de las de hace unos años, y las energías renovables son una solución más que ha de ser considerada. Hay que tener más miras: en Leganés, por ejemplo, se podría hacer un importante ahorro eléctrico en términos de iluminación Y es que, aparte de los aspectos tecnológicos, en los que modestamente estamos trabajando, a mí personalmente me gusta más la parte educativa, crear una cultura del consumo responsable, aunque esto requiere años o, incluso, generaciones. Es necesario hacer un esfuerzo de concienciación, para que los ciudadanos de Leganés se sientan cada vez más ecológicos no solo en el aspecto energético, también en cómo se tratan los residuos o en cómo usar el transporte público, por ejemplo, que es excelente en esta ciudad. Desde la Universidad estamos haciendo una apuesta importante por la energía solar, enseñándola en los centros educativos. Un ejemplo muy representativo de las posibilidades que la ciencia nos ofrece es que un satélite que viaja a Marte y que envía fotografías a la Tierra necesita la misma energía que un ordenador de casero. Esa energía se consigue a través de paneles fotovoltaicos. Si esto se puede hacer en un proyecto de tal envergadura, ¿cómo no lo vamos a poder hacer en nuestro ámbito doméstico?

P- Un alumno suyo dice en un foro de Internet que es el mejor profesor que tuvo en la Universidad y, además, que le puso una matrícula de honor. ¿Un catedrático como usted todavía valora estos hechos?

R- Sí, muchísimo. Pero tampoco hay que dejarse llevar por la vanidad; seguro que hay alumnos que piensan lo contrario. Me gusta mi trabajo como profesor porque enseñar es el nivel más alto del aprendizaje. Nuestro objetivo es que el alumno se convierta en un profesional magníficamente preparado, devolviéndole así a la sociedad el dinero invertido en sus estudios. Ahora mismo la Carlos III tiene un reto por delante muy importante: somos la única Universidad española que se ha propuesto transformar todos sus planes de estudios y adaptarlos al nuevo espacio europeo de educación superior. Esto está suponiendo un esfuerzo por parte de todo el personal del centro absolutamente brutal en los últimos meses.

P- Por cierto, que a este alumno le impartió una asignatura de Humanidades que trataba de Ciencia, tecnología y sociedad en el siglo XIX. También tenemos conocimiento de un trabajo suyo y de Andrés Barrado para el IV Congreso de Historia Ferroviaria, que trata los antecedentes anglosajones del ferrocarril Málaga–Córdoba y su relación con los Loring ¿De dónde proviene su interés por este siglo?

R- Esta afición por el siglo XIX es algo que me surge de las entrañas, no es racional, yo soy ingeniero. Creo que este siglo representa la evolución hacia la sociedad actual, hacia el bienestar, la tecnología, el progreso, los avances. Todo este siglo supone en el mundo una sucesión de conflictos y movimientos sociales, junto a los cuales la tecnología empieza a tomar presencia en la sociedad fuera del ámbito militar. Siempre me ha fascinado la relación entre sociedad y tecnología.

P- Parece, entonces, que hubo en su vida un momento de encrucijada en el que tuvo que elegir entre cursar Ciencias o Letras.

R- Sí, me costó mucho. El latín, la historia, la geografía siempre me gustaron. Y al estudiar Ingeniería Industrial me encontré con que muchas actividades que antes había podido compatibilizar, tuvieron que ir quedando a un lado, como la lectura. Ahora he llegado a un momento de mi vida más estable, y de vez en cuando hago alguna cosilla. Estoy preparando actualmente un artículo para el nuevo Congreso de Historia Ferroviaria que quiero dedicar a uno de los impulsores de la industria y del ferrocarril en la isla de Mallorca, D. Eusebio Estada Sureda, un personaje bastante desconocido.

P-¿Qué opina de la asociación El Zoco? ¿Cree que es una iniciativa que encaja en la ciudad?

R- Creo que es una iniciativa necesaria que puede potenciar una imagen de la ciudad diferente y desde el principio me he sentido muy comprometido con ella. Estoy seguro de que será un elemento diferenciador: habrá un antes y un después, si realmente encaja y la gente se compromete. Tiene que ser un lugar de debate, de contradicción, de pasión, de discrepancia abierta, factores que ahora mismo no existen en algunos ámbitos sociales, como en la política. Debe ser crítica con situaciones que muchas veces son absurdas, y especialmente en este municipio, que tiene una imagen política muy deteriorada en los últimos años y que necesita transmitir a sus ciudadanos la existencia de personas valiosas y honestas con ideas y con ética, que piensan en el futuro, que tienen proyectos y que van más allá de los titulares de prensa. Debe convertirse en un cauce que permita a Leganés identificarse con sus problemas y resolverlos a través de la cultura. Otra de las claves debe ser la de transmitir y compartir sus inquietudes y conocimientos con el resto de la población a través de mensajes claros. Y sobre todo también debe ser un foro de recepción, que sirva para escuchar a todos esos vecinos que han hecho que Leganés sea lo que es a través de su esfuerzo diario. Esta asociación puede suponer un aire nuevo y diferente, y desde la Escuela Politécnica vamos a estar encantados de apoyarla y de recoger a través de ella inquietudes que nos puedan llegar, porque en la Universidad también queremos hacer cosas por la ciudadanía: se me ocurren muchísimas, como por ejemplo cursos para mayores, nunca ofrecidos en Leganés. Incluso la Universidad y El Zoco. La primera a la izquierda podemos hacer cosas juntos dados nuestros intereses comunes. Remarcar que hay un elemento muy diferenciador en la asociación: está formada por personas de un alto nivel intelectual, dormidas hasta ahora, que se juntan y se dan cuenta de que hay que hacer algo por Leganés, esa ciudad que tanto nos ha dado.

P - Cultura: ¿derecho o mercancía?

R - Desde luego no la entiendo como una mercancía. Decir que la entiendo como un derecho sería la respuesta más políticamente correcta, pero le daría una tercera respuesta: creo que la cultura es una necesidad básica, como comer, como respirar, como el agua y el aire. No podríamos vivir ahora mismo sin cultura, aunque no nos demos cuenta. Gracias al conocimiento, al debatir y discutir, al crear e, incluso, al destruir es como se ha conseguido avanzar en esta sociedad. La cultura es comunicación, discrepancia, sensibilidad, es una vía de conocer cómo son otros entornos y tratar de respetarlos. Por eso valoro tanto la iniciativa de El Zoco, y tenéis mi compromiso personal de participar en los debates y actividades que queráis organizar. La CULTURA se debe escribir con todas sus letras mayúsculas y debe formar parte de nuestra vida cotidiana.

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