Bienvenido, Alberto Tena López
Felipe Rubio López obtuvo el primer premio del Certamen de Poesía “La Pluma en Verde” organizado por la AC EL ZOCO

El poema “A Mario Alberto, tahúr de la ciudad dormida”, de Felipe Rubio López, fue la obra ganadora del Certamen de Poesía “La Pluma en Verde” organizado por la AC EL ZOCO con la colaboración de la cooperativa Helechos y las áreas de Cultura y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Leganés. El ganador recibió el premio de manos del alcalde de Leganés, Rafael Gómez Montoya. Pedro Trigo, representante de Helechos, hizo entrega del Segundo Premio a Ignacio Caparrós Valderrama por su obra “¿De dónde?”. El joven poeta Sergio Santiago Romero obtuvo el galardón al poeta local por su obra “Heidegger y la llama azul” que le fue entregado por Alexandra Arroyo, presidenta de EL ZOCO.
El conocido presentador de TV Javier Callejo fue el invitado especial del acto que se celebró en el Centro Cívico José Saramago y contó con la presencia de numeroso público en general y de reconocidos miembros del ámbito cultural de Leganés, además de la presencia de concejales del PSOE y de IU del Ayuntamiento de la localidad.
Tras una breve introducción musical, llevada a cabo por un cuarteto de clarinetes formado por alumnos de la Escuela de Música de Leganés, tomaron la palabra los organizadores del Certamen. El alcalde de Leganés, Rafael Gómez Montoya, destacó la importancia de la Cultura para el actual Equipo de Gobierno Municipal y el trabajo que al frente de esa área está llevando José Castejón, concejal de Cultura, presente igualmente en la mesa presidencial; además se refirió al certamen poético como ejemplo de colaboración entre instituciones, el mundo empresarial y el movimiento asociativo. Pedro Trigo, representante de la cooperativa helechos, señaló la importancia que debería alcanzar la poesía en un mundo marcado por la vorágine y la inmediatez de lo audiovisual y renovó el compromiso de su cooperativa con la cultura de Leganés. Por su parte, Alexandra Arroyo, presidenta de EL ZOCO, destacó la positiva acogida que había conseguido el certamen en esta su primera edición, siendo casi un millar las obras presentadas provenientes de todos los rincones del planeta, y destacó la labor que al AC EL ZOCO está realizando en el mundo cultural de Leganés. Todos coincidieron el felicitar tanto a los organizadores del certamen como a los participantes y especialmente a los ganadores.
Javier Callejo, conocido presentador de TV especializado en materias deportivas, sorprendió a muchos de los asistentes con su presentación, en la que descubrió su pasión por la poesía y por la escritura. Javier Callejo en una exposición muy personal e intimista, afirmó que la creación poética le representaba un modo de liberación personal y un medio para expresar lo más intimo y a la vez lo verdaderamente importante. En su exposición indicó que a pesar de que su actividad profesional le permitía realizar actividades creativas, útiles y beneficiosas, la satisfacción que obtiene con la creación y la publicación de sus poemas no tiene parangón. Terminó su intervención agradeciendo la invitación al acto y animando a los organizadores a continuar la actividad. Por último, felicitó a los ganadores y participantes del certamen.
Verónica Peña, presidenta del jurado, antes de la lectura del fallo, destacó la elevada participación en el certamen y, lo que para ella era más importante, la alta calidad de los poemas presentados que no hizo nada fácil la labor del jurado, que estaba formado por profesores de literatura y por reconocidos poetas, a quienes agradeció especialmente su trabajo y esfuerzo desinteresado. Por último, destacó los elementos más significativos de las obras ganadoras y anunció la publicación por parte de la AC EL ZOCO de una antología con las obras premiadas y con aquellas que el jurado a significado por su calidad.
Composición del jurado:
Primer Premio:
A Mario Alberto, tahúr de la ciudad dormida
Lisboa
Tiene un pez
de manos firmes
y ojos
envueltos en guantes
de ceniza.
Un cadáver de flores
que alimenta
el orín de las palomas.
Y una caverna
en el ángulo externo
de una habitación
sin ventanas.
Dentro de la cual
un hombre acuna
un inmenso clavel
sobre su pecho.
Felipe Rubio
Segundo Premio
¿De dónde?
A Claudio Rodríguez, in memoriam.
¿Siempre la claridad viene del cielo?
La claridad también restalla, oscura,
subterránea, invisible, en los reflejos
de geodas y gemas, y en la muda
presencia del escualo, allá en sus piélagos;
en colas de cometas y en nocturnas
poluciones de estrellas, y en secretos
orgasmos del coral y las medusas,
y en semillas de flores, cuyo aliento
es promesa de luces y venturas.
La claridad también está en el leño
que crepita, al arder, bajo la luna,
y en las áureas pupilas de los félidos,
y en los ojos de búhos y lechuzas.
Hay también claridad en el destello
de neuronas, dendritas y rotundas
combustiones del magma que en silencio
van licuando la roca en roja pulpa
de un fruto mineral, que va fluyendo
por cársticas arterias, cuando expulsa
su corazón la tierra, y desde dentro
su pulsación transforma en sangre dura.
La claridad se enturbia en el deseo
que oscurece la vida en sus absurdas
tentativas del ser por ser eterno
y evidencias del alma que lo anubla.
No es del cielo la luz, ni del infierno,
ni está la claridad resuelta nunca,
cuando se indaga en ella y sólo vemos
una sombra abismada en su negrura.
Esa sombra, que es luz del pensamiento,
su claridad irradia tras la bruma
del cuerpo que la ciega, sólo un cuerpo.
La muerte es quien lo aclara y lo deslumbra,
sumiéndolo en la paz de ese desierto
eternamente mudo, y lo desnuda,
mostrándole esa luz que deja ciegos
para siempre a los muertos en sus tumbas.
La claridad después blanquea huesos,
fulge fílmica en cinerarias urnas,
dejando un vago rastro de recuerdos
que el tiempo va sumiendo en sus esclusas.
Si viniera la claridad del cielo,
no andarían los hombres siempre a oscuras.
Ignacio Caparrós
Premio Poeta Local:
Heidegger y la llama azul
Porque he sentido morir el minuto
en el reloj de la pared
y me he sentido recluido
sin culpa en una cárcel
y -lo más terrible-
sin permiso mío ni de nadie;
puedo, a mi pesar, saberme
(in-der-welt-sein)
un ser que en el mundo anida.
Heme aquí, solitario, inconexo,
finito e inconcluso,
un ser arrojado al mundo,
inexplicable prodigio del milagro
sin término del sexo,
que mira pasar las horas
y no cierra los ojos ante
la catástrofe inminente
de un tiempo que pasa y vive
pero ignora género alguno de retorno.
Aquí me tienes, ante el pozo profundo
de mi propio sinsentido,
consciente de mi ser,
abocado inevitable hacia la muerte
(sein-zum-tode),
valiente y glorioso,
sabiendo que la nada es lo primero
(Nichts)
y luego, cual reducto de esperanza,
tiernas fabulaciones de la vida
crepitan azules en silencio
(dasein)
albergando la mínima verdad,
sólo explicable con el verso,
de todo lo que existe o es.
Sergio Santiago
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